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La integridad de la obra de arte

El todo y las partes en la obra de arte

El Parthenón, ¿Obra de arte y fragmento"Que los objetos artísticos poseen una capacidad simbólica parece fuera de toda duda: observando atentamente el legado de pintores, escultores o arquitectos somos transportados a nuevos significados, a maneras de ver el mundo. El arte nos transmite mensajes, es capaz de llevar dentro de sí una fuerza comunicativa irreductible al lenguaje oral o escrito. En definitiva: el arte es capaz de mostrarnos el mundo e incluso de construir uno nuevo. Lo asombroso del asunto es que ni siquiera necesitamos una obra de arte completa para que se ponga en funcionamiento este proceso simbólico: la ruina y el fragmento son más que suficientes. Si pensamos, por poner un ejemplo, en la Venus de Milo no necesitamos que los brazos estén presentes para dejarnos maravillar por la escultura. Cuando es artística, hasta la ruina es capaz de maravillarnos, lo cual nos lleva a pensar en la integridad de la obra de arte: ¿Cuáles son las características indispensables para que una obra de arte siga siéndolo, para que no pierda su poder evocador"

La pregunta no es tan sencilla como pudiera parecer, y podría trasladarse a todas las artes. Poemas o novelas inacabadas (acaso tan sólo esbozadas) han pasado a jugar un papel determinante en algunos momentos de la historia de la literatura. Edificios como el Partenón de Nashville nos parecen una burda copia, muy alejada de su modelo ateniense. No importa que al original le falten columnas y que su contemplación apenas nos ofrezca una imagen alejada de lo que tuvo que ser el original. En este edificio encontramos valores estéticos, creencias y pautas de vida de toda una civilización. El edificio de Nashville puede tomarse como ejemplo de la falta de ideas de los arquitectos del siglo XIX: no es capaz de "hablarnos" de civilización alguna, a no ser que la mera imitación pueda entenderse como un síntoma del vacío de historia, arte, filosofía o religión de los estados norteamericanos en sus primeras décadas de existencia. La ruina vale infinitamente más que su copia perfecta.

El fragmento parece conservar dentro de sí ese valor simbólico al que se hizo referencia al principio. La destrucción lenta y paulatina del paso del tiempo o de la barbarie parece ir dejando en las obras un poso cultural y artístico. ¿Podría darse el caso de que una obra "rota" sea preferible a su original" Quizás sea aventurado afirmar que el Partenón griego original no valdría hoy tanto como lo que nos queda de él. Sin embargo, la historia del arte está llena de "felices" destrucciones artísticas y de milagrosos rescates: grandes autores que pintaron sobre creaciones de menor valor artístico y descubrimientos imprevistos de joyas que respiraban bajo repintados de dudoso valor. El azar parece pintar y esculpir tanto como la atinada mano del artista. El trozo consigue hablarnos del todo sin perder su simbolismo y en medio de todos estos procesos se sitúa la reflexión en torno a la integridad de la obra: ¿Cuánto podemos "robarle" a la pieza original sin que pierda su capacidad artística" ¿En qué momento "muere" esa pieza, de ser símbolo o de transmitirnos un mensaje" ¿Acaso había elementos superfluos o innecesarios en la obra íntegra" ¿O será que hablamos de distinta manera con el todo que con su pedazo" Algunas preguntas artísticas para empezar la semana.

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La reflexión estética es difícil (como todo, lo sé, especialmente levantarse jovial por la mañana salvo si nos anuncian cambio de/en el destino). Quizás una de las raíces de esa dificultad se encuentre en que nos encontramos en un proceso de traducción entre dos lenguajes distintos - el conceptual y el plástico - y todos los problemas de la traducción se nos aparecen complejizados aún más porque tanto la reflexión estética (por filosófica) como la creación artística se mueven en gramáticas ocultas (¡¡ambas son divas de la creatividad y la originalidad, sea, tentadas siempre por lo críptico!!). Esto sucede en menor medida en la historia del arte que juega con un conjunto de reglas bastante más definido(salvo que el historiador se termine volviendo filósofo). En principio cabe pensar que toda obra de arte es "redonda" (al modo Parménides) y, por ello, pareciera que no le sobra ninguna parte. Por eso al perder un elemento la obra se convertiría en otra cosa,en un juguete roto y una pérdida para la humanidad --- o, en ocasiones, en otro signo artístico que puede ser más "significativo". Lo mismo cabe decir, me parece, si en lugar de quitar añadimos(por ejemplo, la Gioconda con bigotes ¿es más significativa que su "original"?). Por otro lado,forzando un poco la ironía - en meditación que bordea lo grotesco - cabría pensar que el Partenón de Nashville es quizás mucho más significativo(de la época en que vivimos) que su referente griego (que se ha convertido en el fondo común de millones de fotos malas). Por otro lado, la originalidad no siempre se prima en el arte. Muchos artistas que cambian su "modo de hacer" terminan siendo castigados por su´público que quiere que le ofrezcan lo mismo, el tipo de obra que le hizo popular. Sin embargo, nuestro deleite por el fragmento y la ruina es realmente un tema fascinante. Quizás, es lo más evidente, porque nos muestra de un modo directo nuestra propia constitución contingente y miserable. Por otro lado, la ruina permite que la imaginación juegue sus cartas de un modo más activo y, unida a la meditación sobre lo sombrío del porvenir, genere un "estado de ánimo" o facultad (la meditación imaginativa melancólica) muy placentera. Algunos arquitectos (como Speer) insistían mucho al proyectar sus obras en el efecto del paso del tiempo en las mismas (¿Cómo será la ruina de este edificio?¿Cómo le invadirá la hiedra y los insectos?¿Qué formas desvelarán los vientos de la erosión?). La cuestión me intriga porque creo que es una pregunta que el filósofo debe hacerse a sí("La filosofía como ejercicio sobre la muerte" o, expandiendo, sobre la ruina). Porque la contemplar una obra y encontrar su significación nunca puedo dejar de verme expuesto en ella, ante ella