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La máscara de las TIC

Cuando nos escondemos detrás de las TIC
En una charla informal comentaba un compañero el vertiginoso descenso que se ha experimentado en los últimos años en la calidad de los ponentes de los cursos organizados por los CFIE's. Hace una década la situación estaba bien clara: el ponente podía o no resultar aburrido o desorganizado, pero sus capacidades y sus conocimientos quedaban bien a las claras terminada la ponencia. Hoy nadie da ya una conferencia, todos se esconden detrás de las TIC: si hay algo que resulta casi imperdonable es que la persona encargada no lleve una presentación con diapositivas. Antes se podía disfrutar de una minoría que dominaba la técnica de la exposición: pausas en momentos adecuados, diferentes tonos de voz, capacidad de poner ejemplos que resulten atractivos, improvisación cuando algo en la charla no iba como se esperaba... En fin las cualidades que han convertido a gentes como Lledó, Marina o Savater en grandes de la filosofía, incluso para un público no especializado. No sólo saben filosofía sino que saben hablar de filosofía. Hoy en día el panorama es monocorde: en un porcentaje importante, el ponente se limita a lanzar una presentación con diapositivas y leer en voz alta lo que aparece en la pantalla.

En el curso de la conversación saltamos del ejemplo de los ponentes a los profesores. Las nuevas tecnologías, se comentaba, son una máscara para esconder la mediocridad. Si un profesor no es capaz de mantener la atención de sus alumnos durante la mayor parte de la clase una estrategia de huida es recurrir a la tecnología: presentaciones con diapositivas, pizarras digitales, videos descargados de internet o directamente la proyección de páginas web. Estrategias y recursos, se decía, para no tener que dar la cara, para que los alumnos no se den cuenta de nuestras propias carencias y deficienciencias. Con la expansión de las nuevas tecnologias y la tecnologización de la enseñanza estamos dejando de lado habilidades que se habían venido considerando características y propias de todo docente. Tenemos una enseñanza más tecnológica, pero con peores profesores que cada vez necesitan más "aparatos" en clase para "entretener" a los alumnos. La enseñanza se convierte en espectáculo.

Evidentemente, uno no puede evitar darse por aludido cuando se hablan estas cosas. El ejercicio de autocrítica es en este ámbito muy necesario. No creo que un profesor sea peor por el hecho de utilizar las TIC, pero sí que lo es cuando esas tecnologías no son enriquecidas con contenidos y actividades valiosas y de interés que no puedan realizarse dentro del aula real. Si las TIC nos sirven como excusa para no desarrollar nuestra materia, si revoloteamos a su alrededor justificándonos en nuestra propia experimentación estamos perdiendo el tiempo y lo que es peor, se lo estamos haciendoselo perder a nuestros alumnos. Las TIC no pueden ser la máscara que esconda nuestras posibles lagunas o nuestra mediocridad. El dominio de la propia material y el conocimiento de nuevos materiales y contenidos es, a mi juicio, más importante que la tecnología que utilicemos en el aula. Y, en igualdad de condiciones, considero mejor profesor de filosofía a quien ha leído 100 libros (pongamos por caso) y no utiliza las TIC que a quien por integrarlas en el aula sólo accede a la mitad. ¿Dónde está el término medio" ¿Cuánto tiempo dedicar a la tecnología y cuánto a nuestra materia" Son preguntas importantes, que deberíamos plantearnos, porque nuestros propios compañeros empiezan a vernos el plumero...y ya hay quien dice que el rey de las nuevas tecnologías anda desnudo por la calle.

Pues este post tampoco es un dechado de calidad. Se podría haber redactado señalando el riesgo y evitanto frases generalizadoras. A no ser que esa haya sido la intención. Entonces sí, entonces sí que tiene calidad. Pero no en la argumentación. Porque toda argumentación generalizadora es, en el mejor de los casos, mediocre. "Tenemos una enseñanza más tecnológica, pero con peores profesores que cada vez necesitan más “aparatos” en clase para “entretener” a los alumnos." No, definitivamete, no es una frase muy lucida. Permite que el problema, real, dotado de abundantes ejemplos, se diluya en una polémica estéril. Por lo que yo percibo, si trata de advertir de un riesgo (ojalá sea eso), está mal construido. Y si busca generalizar (ojalá no sea eso), sí que está bien construido... pero allá el que pretenda generalizar. En cualquier caso, creo que es una entrada fallida.

¡Hola José Luis! Asumo tu crítica y te agradezco el matiz. Entendámoslo entonces como riesgo (y que en algunos casos más que riesgo, pueda ser realidad, particularmente en las charlas a partir de las cuales surgió la conversación...) Con todo quisiera añadir lo siguiente: 1) La anotación no pretende ser una argumentación o una "teoría". Desde el principio deja bien claro que el punto de partida es una conversación informal. Por otro lado: ¿nos atreveríamos a concretar qué tanto por ciento de anotaciones de un blog (sea educativo o no) es una argumentación bien desarrollada o construida? No tengo muy claro, que el blog sea el lugar del discurso afinado y argumentado por completo. Por otro lado, la argumentación necesita buscar la generalidad, no se argumenta sobre lo particular. 2) Mantego lo dicho: si un profesor necesita mucha tecnología para su docencia diaria, quizás le falten estrategias. Y por eso decía lo de la mediocridad: un tipo aburrido e incapaz de mantener la atención del auditorio lo es con y sin diapositivas. Y de la misma forma pienso que mantenerse "fresco" en el propio área que se imparte es tan importante (o quizás más) que la innovación tecnológica. 3) En cualquier caso, benditos sean los blogs, que permiten correcciones como la tuya ;-) Que la mala calidad y la mediocridad de la anotación (y por ende de su autor) no impidan que el debate siga adelante... ¡Saludos!

¡Hola de nuevo! Mi intención es colaborar, que quede claro. Porque éste es un blog al que aprecio mucho, aunque no haya comentado casi nada. Malo, porque los blogs se alimentan de comentarios. Por eso quiero devolver algo de lo que he tomado de aquí. Y en positivo. Es verdad que he sido injusto. Una entrada no es el blog. Ni siquiera una entrada es una idea. Una entrada es una puerta. Es una oportunidad a ese desarrollo afinado. Una entrada es el principio del proceso. No tiene por qué estar muy, muy elaborada, muy, muy afinada. Es sólo el principio. Pero no creo que informal sea incompatible con poseedor de rigor. Y el problema, donde lo veía, es en que creo que sea lo mismo generalidad que generalización. Sigo discrepando de "peores profesores que cada día necesitan más aparatos" como patrón. Te cuento cómo veo yo la situación y así me sitúo en la posición también de ser criticado (con connotación positiva, digo). Creo que todo profesor es polifacético. Por lo que tiene habilidades y carencias. Pienso que el uso de la tecnología debe potenciar las habilidades y suplir las carencias. Está bien que la tecnología supla carencias. Pero partiendo de un autoanálisis. Lo que yo creo que falta es ese autoanálisis, de manera general. La profesión docente, en cualquier nivel, es tremendamente solitaria. Es muy raro estar con alguno de tus iguales en el momento de la docencia. No cuentas con otros ojos. No conozco casos de docentes que colaboren en el aula, sea el nivel que sea. Seguro que los hay, pero no veo que sea una tendencia general. Así que, sin ser injusto con situaciones particulares, no creo que, como norma, contemos con espacios ni herramientas para el autoanálisis, fuera de la habilidad de cada uno. Y es ahí donde veo el problema, no en el uso de TICs. Respecto a eso último, creo que es un proceso. Como todo proceso, los que lo inician suelen ser los más hábiles y motivados. Cuando se extiende, se pierde calidad porque entra más gente. ¡Pero estamos en proceso! como yo lo veo, no es justo quejarse de la calidad a medio camino. Todavía, creo, hay permiso para equivocarse. Con buena intención y buscando resultados. Pero aún no estamos maduros. Ni nosotros, ni la sociedad. Es una cuestión de dar tiempo. Creo que el profesorado se formó para un contexto que ha desaparecido. Y está en proceso de cambio. Sin saber a dónde en muchos casos. Con gente voluntariosa pero sin modelos a los que asirse. O peor cuando los hay. A todos los profesores que usan con éxito las TICs se les atribuyen grandes cualidades unidas a grandes consumos de tiempo. Algo de lo que el profesor promedio carece. Y no es que no tengan cualidades. Es que el promedio no es grande en ellas. A veces los modelos ahogan. Y como este post es un proceso, no me extiendo más. Si quieres, seguimos a ver dónde nos lleva. Me gusta colaborar siempre que pueda. :)

No sé que pensar. ¿Se oculta la ineficacia tras la pantalla? Claro; y también puede subrayarse el buen hacer. ¿Enriquece los materiales TIC´s a un profesor mediocre? No (aunque al menos le obliga a callarse). Ahora bien: Considero que un porcentaje elevadísimo de las propuestas de formación para los profesores se orienta hacia la TIC, concebidas como santo grial que solucionará el problema (¿desaguisado? ¿raca-raca?) en el que se convierte ya no la práctica docente(que también) sino la discusión(sociopolítica) sobre la escuela.La mañana del niño por sus microasignaturas se parece a una navegación por la web ( y la página web-microclase que se resalta es la que tiene muchos "clic" a la mano: películas, juegos interactivos, powerpoint, audio, blog, plataformas, messenger.... todo en una materia de una hora semanal). La idea de un señor o señora que llega a clase y habla, que da a los chicos unos apuntes o un libro claro y razonable para estudiar, supervisa con disciplina ese estudio diario e incita a sus alumnos a la charla, parece fuera de época. Dada la saturación de TIC fuera del aula, reivindico la clase en la que un señor y unos chicos hablan y escuchan. Y, para mi, la polémica de las TIC está en que si en algún momento quiero utilizarlas no las tengo a la mano ( y que, por otro lado, si me quemo del quehacer, se que serán la droga que admnistraré a los chavales. Me asusto de mi mismo. ¡jó que monstruo!)

¡Hola José Luis! Estoy de acuerdo contigo. Estamos en un proceso, y para mi el problema es que algunos de los que están (o, mejor dicho, estamos) dentro pueden terminar mirando por encima del hombro a quienes no lo están. En alguna reunión de profesores que estaban "en el lío" medio se venía a insinuar que nuestra docencia era mejor por tener un blog, por utilizar diapositivas o por poner un Webquest a los alumnos. Y eso es lo que quiero cuestionar. El activismo por el activismo no vale, y tampoco creo que podamos aceptar, sin más, la buena voluntad. El propio medio se encarga de ensalzar a sus propios ídolos, sin que realmente se sepa si en el aula se desenvuelven bien o no, si los alumnos aprenden más y mejor o no, si domina la materia... Es decir, es como si un profesor por mostrar la voluntad (no sé si adjetivarla de "buena") de integrar las TIC fuera automáticamente mejor profesor que aquel que no lo hace, cuando yo creo que hay otros valores a tener en cuenta. En realidad, con esta anotación trato de ponerme al otro lado. Me explico: la gran mayoría de nuestros compañeros, nos guste o no, no andan muy metidos en este mundo de las TIC, y plantean críticas que tendemos a rechazar de inmediato. Quizás debiéramos prestar más atención a lo que nos dicen (y a buen seguro lo más que he logrado aquí es tan sólo una caricatura, ya te digo que son temas que salen en conversaciones entre profesores...) ¡Gracias por tu aportación y un saludo!

Interesantes reflexiones en el artículo y en los comentarios. De todos modos, hay algo que está por encima de algunas de las cosas comentadas: Las clases de hoy no tienen absolutamente nada que ver con las que a nosotros nos "impartieron". Nuevos son los tiempos, y muy cambiantes (como diría Heráclito), y es de admirar el grupo de profesores que creen que hay que atender a este cambio y hacen todo lo que en su mano está (usando incluso las TIC) para mejorar la "calidad" de sus clases. A veces a costa de la "cantidad", tal vez, pero siempre intentando hacer de nuestros alumnos mejores para el mundo en el que hoy viven ellos, y no para el planeta con olor a rancio de aquel catedrático (por cierto de filosófía) que nos leía trozos de libros en ruso y nos contaba sus batallitas intelectuales. Pues eso, que interesante debate. Enhorabuena

No creo que sea por casualidad que otro compañero (que no estaba en la conversación que dio pie a esta anotación) me envía este artículo: Platón "low cost". Podría servirnos para reflexionar al respecto... (gracias, Alberto)

Totalmente de acuerdo en los riesgos que plantea el uso masivo de las TIC. Los profesores somos, se diga lo que se diga, muy puñeteros y buscamos excusas para medirnos muchas veces. Usar las TIC no es usar bien las TIC. Alardear de ello sólo es válido si colaboras con tus compañeros. Saber usar las TIC te convierte en responsable de los que no saben. No en su enemigo, sino en su ayuda. Está muy bien cuestionar eso. Una cosa es la innovación tecnológica y otra la innovación pedagógica. Hay que equilibrarlas. Y, en la línea de lo que dice Luis González, en algún momento hay que frenar la innovación y dedicarse a consolidar. Y que tiene que haber una vertebración de las TIC sobre algo que ya funcione. Permitiendo crecer a ese algo, no ahogándolo. Pero. Pero los compañeros que no saben manejar TIC no pueden negarse a conocer algo que cabe la posibilidad de que les convierta en más eficientes. Es una responsabilidad ante sus alumnos y ante la sociedad. Y muy bien el artículo. Sólo que discrepo del final. Platón, como buen filósofo, no hubiera suspendido a nadie. Le hubiera preguntado cómo funcionaba y si le podía enseñar. Y, allí donde hubiera sido necesario, hubiera empleado PowerPoint. O lo que fuera para comunicar mejor.

Saludos Una breve reflexión. La calidad de una exposición no está en las técnicas aplicadas en su tratamiento sino en el propio contenido y la capacidad de penetración en el sujeto. No creo que la aplicación de TICs haga merma en la calidad de los contenidos de una confererencia, mas bien, mejorará su capacidad de penetración. Tengo muy claro que determinados docentes siguen en el siglo XIX y muchos aún no han pasado por el siglo XX. Son analfabetos en lo que se refiere a las nuevas tecnologías de la información y comunicación y, lo que es peor, son una "fuerza reaccionaria" (no tiene que ver con política), por su propia incapacidad para cambiar el método. Las críticas a las nuevas tecnologías tiene que ver más con la resistencia al cambio que con problemas de contenidos.

¡Hola Gabriel! Pues si me permites continuar con tu metáfora, yo diría que el peligro de los profesores del siglo XXI es que no han pasado por el XIX ni por el XX. Es decir, muy alfabetizados en las herramientas tecnológicas, pero muy poco rigurosos a la hora de explicar las materias o en las actividades que plantean por internet. No sólo la fuerza "reaccionaria" es un obstáculo en Internet: aquellas que implantan las TIC de una forma ciega le están haciendo un flaco favor. Artículos como del de Platón "low cost" vienen a dejar bien claro esto... ¡Saludos!

Seguimos con lo mismo. Ambas fuerzas son reaccionarias. Las que pretenden no implantar las nuevas tecnologías y las que pretenden hacerlo olvidando contenidos o contexto o destinatarios. Entonces, ¿qué es lo reaccionario, si es tan diverso? Yo sigo creyendo que se sitúa en la ausencia de análisis en la comunicación. La profesión de profesor es muy solitaria. Si lo fuera menos, si hubiera ojos especializados que pudieran ver nuestra acción, podríamos mejorar. La invisibilidad es reaccionaria. Como estructura. Y el que se aprovecha de ella. Y aquí es donde discrepo. No veo ambas posturas simétricas. Igual de reaccionarias, quiero decir. En ese sentido, el activismo TIC me da menos miedo que la inacción TIC. El activismo TIC es más visible, más criticable, más mejorable. La inacción TIC es más invisible, menos movilizable. Ambas posturas deben ser criticadas. Pero la segunda se atrinchera con más facilidad, es más difícil de remover. Definitivamente, prefiero el activismo TIC. Es un movimiento hacia la mejora, aunque pase por el empeoramiento en muchas ocasiones. Innovar es arriesgar. Ponerse en camino está bien. Porque es un camino visible, por tanto criticable, por tanto mejorable. No introducir TIC te deja donde estabas. Que puede ser un muy buen sitio, pero que es invisible. Y, por tanto, vulnerable, susceptible de empeorar. En todo caso, el que no se atreva a TIC por miedo a empeorar, que se plantee si puede hacerlo siempre bien. Si puede, pues estupendo. Si no, pues a aprender TIC sin perder lo que tenía. Y con confianza, porque si era bueno, seguirá siéndolo tras un tiempo de entrenamiento. Y el que no era bueno, que no ponga excusas. Con TICs será igual de malo. O peor. Pero será visible. Y se le podrá ayudar.

Hola, a veces tengo la sensación, cuando se habla de TIC's, que la gente mira el dedo que apunta, pero no hacia dónde apunta. Es decir que el debate se centra en las propias TIC's o en su grado de integración, y no, como creo que debería ser, en la selección de las metodologías adecuadas para trabajar cada contenido en función del contexto (el grupo-clase, las necesidades específicas del alumnado, el Proyecto Educativo del centro, ... los objetivos de aprendizaje!) También es desalentador que, a veces, se defienda la libertad de cátedra y de decidir si se integran o no las TIC's (por encima incluso de los derechos de los alumnos a ser educados y poder integrarse en la sociedad en la que les va a tocar vivir) En cualquier caso, además de los graves problemas estructurales del profesorado (falta de formación -más grave en secundaria-, falta de reconocimiento, falta de apoyo en temas como el metodológico o el curricular), existe la creencia, equivocada a mi parecer, que el profesor quien ha de tener la última palabra sobre la integración o no de las TIC's COMO INSTRUMENTO (no como objeto de aprendizaje). Es un error. Esa responsabilidad es de la ESCUELA. El profesor, con las ayudas pertinentes, ha de adaptar esa integración, pero no puede rechazarla, porque sería cómo decirles a sus alumnos que renunciaran a tomar apuntes en sus libretas y que volvieran al sistema de aprender memorizando. Saludos José Manuel