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Libertad, paz y justicia en el mundo

Comenzamos un comentario común de la declaración de 1948

Nos dice el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos lo siguiente:

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

Cualquier análisis en profundidad de los derechos humanos alcanza rápidamente una conclusión: la distancia que existe entre el texto y la realidad es, en nuestros días, insalvable. Es cierto que el preámbulo de la declaración deja bien claro su carácter de "consideración". Dicho de otra manera: no tenemos por qué estar de acuerdo con ello, ni mucho menos asumir la propuesta como una verdad absoluta. Personalmente, no es que no esté de acuerdo, ni que la idea me parezca disparatada: entiendo que en un mundo integrado por países que aspiran a vivir en condiciones internacionales dominadas por la libertad, la paz y la justicia deberían partir de un reconocimiento recíproco no sólo de la soberanía de cada país, sino también de la dignidad de sus ciudadanos, componentes todos ellos de ese concepto tan peculiar y característico de los derechos humanos que es el de "familia humana". Así sería al menos en una situación ideal. ¿Quién se atrevería a negarlo"

El gran problema que le veo a esta tesis consiste en que los derechos humanos no fueron redactado para un mundo nuevo, para un punto cero de la humanidad y las naciones. En 1948 habían transcurrido ya miles de años de historia, cientos de miles de historias en las que el ser humano, como protagonista de las mismas, mataba, odiaba y amaba a partes iguales. Por decirlo de una manera gráfica: los firmantes de la declaración se encuentran con un mundo roto y en descomposición, al menos en lo que a occidente respecta. Un mundo con relaciones asimétricas de poder, cuentas pendientes, venganzas ocultas y sentimientos de revancha profundamente arraigados en los gobernantes y las poblaciones. Borremos de la historia, sólo por un momento, las dos guerras mundiales. Aún así, nos damos cuenta pefectamente de que en 1948, todavía, varias de las primeras potencias europeas mantenían colonias en África y Asia. ¿Cómo interpretar entonces el considerandum que aparece más arriba" ¿Se trata de uno de los sarcasmos más crueles de la historia, de un puro ejercicio de cinismo o, por el contrario, hemos de pensar que de repente el ser humano vio la luz y tomó conciencia de forma dramática de la necesidad de poner condiciones para el entendimiento"

Miremos por un momento la situación política internacional. No importa del lado que nos coloquemos: las relaciones internacionales con Irán no parecen basarse precisamente en el "reconocimiento" de la dignidad y los derechos iguales. El conflicto entre Israel y Palestina es también el escenario en el que se juegan los intereses de otros países, situados geográficamente muy lejos de aquellos que pierden la vida de sus ciudadanos. ¿Dónde está ahí la familia humana" Da la sensación de que estamos obligados a asumir que los derechos humanos son un proyecto a muy largo plazo. De acuerdo. La pregunta, tomando simplemente esta frase del preámbulo, es la siguiente: ¿Hemos de entender el proyecto como válido cuando las consideraciones previas parecen estar hablando de la construcción del mundo desde lo que podríamos denominar una "posición original" o una "situación cero", cuyas características son muy distintas a las de este mundo en que vivimos, un mundo ya viejo y cansado, lleno de heridas de guerras y conflictos" No pongo en duda la validez moral de la propuesta. Lo que estoy cuestionando es la fundamentación del mismo. Y es que no bastan las buenas intenciones. Si en 1948 el mundo era el que era, quizás hubiera tenido más sentido plantarle cara al asunto, y plantear medidas hacia la resolución de los conflictos. La estrategia fue, en cierto modo, soñar un mundo nuevo, un mundo distinto. ¿Qué valor le damos al preámbulo" ¿Podemos decir que se cumple en nuestros días" ¿Diríamos incluso que se cumple en nuestro vecindario o en nuestro centro de trabajo" Preguntas para empezar con una nueva categoría, en la que iremos desgranando el contenido de toda la declaración, pensando fundamentalmente en la asignatura de Educación para la ciudadanía (2º y 4º de ESO).