El pasado domingo, boulesis.com cumplía seis añitos. Una nadería en comparación con la historia y el tiempo de otros proyectos, actividades y vidas. Y sin embargo, un tiempo más que considerable para una bitácora: no son todas las que logran poner seis velas encima de la tarta. Han sido seis años de trabajo continuado, gracias al cual no sólo la bitácora ha ido evolucionando, sino también el que la escribe: no por casualidad es un tiempo de hablar con unos y con otros, de intercambiar ideas y argumentos. Por eso, el mayor beneficio personal es lo que he podido aprender de los lectores, de lo poco o lo mucho que han ido dejando por aquí. Es verdad que escribo una bitácora, pero también algo de verdad hay en que es la bitácora la que me escribe, la que conforma mis ideas y pensamientos que desde hace seis años tienen en cuenta también lo que se comenta por aquí. Aparecen a continuación seis de esas ideas que han ido cambiando en los últimos seis años:
- El sistema educativo tiene una función social, que en ocasiones está por encima de la transmisión de conocimientos.
- La diferencia entre los seres humanos y el resto de animales no puede situarse en ninguna cualidad exclusiva, sea la razón, los sentimientos, el lenguaje o cualquier otra. Es la conjunción de todas ellas y el grado de complejidad que alcanzan la que marca la separación.
- Tan importante o más que aprender filosofía es aprender a filosofar, y no hay manera de aprender a filosofar que no utilice como materia prima la filosofía, aunque no necesariamente entendida de una manera académica.
- Las TIC no han revolucionado la enseñanza (y llevamos seis años hablando de ello), pero sí implican un cambio didáctico y pedagógico que de manera lenta y progresiva se va implantando en las aulas. Nos obligan a aprender de otra manera.
- Los profesores tienen una de las llaves para solucionar los problemas educativos de nuestro país. Pero es sólo una de las llaves, y no siempre quieren utilizarla.
- Los temas filosóficos se le escurren entre los dedos a la propia filosofía, incapaz de amarrarlos con propiedad: nunca logramos soluciones. Sin embargo, la aportación de la filosofía es imprescindible para comprender el mundo y situarse en el mismo.