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Logros sociales y libertad

Educación obligatoria, ¿hasta cuándo? · Enseñanza


Que la LOGSE ha sido una ley de educación controvertida salta a la vista o, mejor dicho, al oído. Algunas de sus ideas rectoras (comprensividad, aprendizaje significativo, optatividad…) están puestas en duda, pero hasta hace muy poco, algo que se consideraba de un modo unánime un logro social era que hubiera extendido la educación obligatoria hasta los 16 años. “Más cultura para más gente” se debió de pensar en su día. Al final se cumplió, sí, lo de “más gente”, pero no lo de “más cultura”, o al menos esa es la opinión generalizada. Los diagnósticos educativos surgen por doquier y la reforma está a la vuelta de la esquina. Por eso quiero aprovechar desde aquí (aunque no nos vayan a leer los que hagan la reforma) el tema con el que iniciaba la anotación: ¿es realmente un logro social la educación obligatoria hasta los 16?

Argumentos los hay para todos los gustos y colores. Quienes piensan que sí, afirman que cualquier persona de entre 14 y 16 años está mejor en un aula que en cualquier otro lado, y que volcar a esa población al mundo laboral es una auténtica locura. Al fin y al cabo, el objetivo de la secundaria es formar ciudadanos, y el aula es una forma más de socialización. Quizás no se aprendan demasiados conocimientos, pero al menos el alumno está socializado y controlado. Además quién sabe si los alumnos que con 13 años odian el instituto, podrán despertar cuando tengan 16 o 17, y nazca en ellos un interés por el estudio y la cultura. Precisamente para ayudar a estos alumnos se crean instrumentos como las adaptaciones curriculares o los programas de diversificación.

Y ciertamente, casos de estos alumnos los hay, pero se cuentan con los dedos de una mano, se nos dice desde el otro lado. La escolaridad obligatoria es interpretada como una injerencia más de “papá” estado en la vida de los individuos. Hay muchos alumnos que con 14 o 15 años manifiestan claramente que no quieren seguir estudiando, y al sentirse obligados a ello se dedican a “reventar” las clases: malas contestaciones, malos comportamientos… ¿Podemos obligar a alguien a asistir diariamente a una clases que no desea escuchar, de las que no espera recibir nada provechoso? En el fondo, estamos limitando la libertad de invidividuos que quizás ya tengan muy claro que no desan estudiar. ¿Qué soluciones existen entonces? Los partidarios de esta posición defienden claramente itinerarios distintos: los que no quieran estudiar que sigan yendo a un centro educativo, pero a aprender algo para lo que sí estén motivados, y que les posibilite después acceder a un ciclo de grado medio. Para los partidarios de la olbigatoriedad hasta los 16 esta propuesta implica segregación social y marginación. Para sus defensores es una exigencia real de muchas de nuestras aulas. ¿Qué os parece a vosotros? ¿Es beneficiosa la obligatoriedad de la educación hasta los 16 años o debemos pensar en alternativas?

§ | Miguel | 2/Mar/2005 | 19:53 | Añadir comentario |

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5 comentarios a “Logros sociales y libertad”

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Yo, como profesor de Secundaria, sí considero un logro y un beneficio para el ciudadano -y para el chico/a en este caso- el hecho de la escolarida obligatoria hasta los 16. Pues sí pienso como tú dices, Miguel, que un chaval puede variar mucho en el excaso tiempo de uno o dos años y que, lo que quizás en principio era un suplicio, luego acabe agradeciendo tal obligación.
Si avalo esta postura es además porque considero, en primer lugar, que -como me parece, por otra parte, lógico-, un chico (niño) de 14 años no puede todavía incorporarse al mundo laboral. Por tanto, esos dos años, creo que pueden ser mucho más perdidos y perversos si se está vagando por casa o por las calles. Ahora bien, como tú bien dices, lo que habría que hacer para evitar que estos alumnos supongan una carga (pero sobre todo un retraso) para el resto de la clase, es efectuar debidamente esos itinerarios, en los cuales, bien porque no quiera una enseñanza tan teórica y prefiera formarse para alguna profesión “más práctica”, o bien porque no pueda (o no quiera) seguir el ritmo de sus compañeros, vaya a una diversificación (o futuros programas de Iniciación Profesional).
Esto no me parece ninguna actitud discriminatoria ni segregativa (no más que cuando se me segrega con no darme una barra de pan sino la pago, o la discriminación que sufren aquellos que, por no tener tales conocimientos, no acceden a tal o cual trabajo en el cual dichos conocimientos son necesarios…-espero que se entienda la ironía).
Y, sobre todo, no me parece segregación porque, siempre habría abiertos unos ciertos cauces de volver con el grupo “normal”, esto es, de estudiar lo que en su día decidió no hacer. Y para ello existirán unos puentes entre la diversificación y el bachillerato, por ejemplo. Esto, claro, siempre y cuando, DE VERDAD se acrediten los conocimientos mínimos necesarios para comenzar tal etapa. Y para ello, tanto desde la diversificación, como desde ciclos, siempre existen unas pruebas de acceso o madurez en las cuales se evalúa lo dicho. Si se hace bien, creo que es lo mejor para todos.

§1 | pericles | 3/03/2005 | 11:42

Esa es una de las claves: se identifica los itinerarios como una idea “marginadora” y separatista. Y en medio de todo, yo sigo planteándome otra pregunta: ¿he mejorado nuestra sociedad con la obligatoriedad de la educación? Los alumnos pasan hoy más tiempo en las aulas del que ha pasado cualquier generación anterior, y el objetivo de la secundaria es, como dices, formar ciudadanos. Pues bien, ¿son mejores los ciudadanos de hoy (con 16 años de educación obligatoria) que los de hace 15 años (con la obligatoriedad hasta los 14)? Dejando al margen los conocimientos, ¿es nuestra sociedad más cívica?

§2 | Miguel | 3/03/2005 | 19:07

Cuando leí por vez primera este artículo no me atreví a comentar nada. Sé que a todos nos conviene un tipo de formación (la palabra “educación” no sé si en muy apropiada para la escuela), pero no a todos la misma. Y todos juntos creo que no es posible.
Pero me temo que habrá chicos que no querrán ninguna opción, que preferirán ir a su aire o, tal vez, sin hacer nada. Les den lo que les den lo rechazarán.
Por eso temo que la opción de itinerarios muy variados, siendo totalmente necesarios, no es suficiente y tiendo hacia que la escolaridad no sea obligatoria, que sea totalmente voluntaria.

§3 | Fabián | 8/03/2005 | 21:54

Si defender los itinerarios ya suele estar mal visto, afirmar que quizás la educación no debiera ser obligatoria es muy valiente por tu parte Fabián. Sin embargo, no creo que sea una idea tan descabellada. Ya no se trata sólo de que un alumno quiera estudiar otra cosa (para lo que serían necesarios los itinerarios flexibles de los que hablaba pericles) sino sencillamente del que no quiere estudiar nada. Éste es una fuente de problemas para el profesor, y también para el resto de la clase…

§4 | Miguel | 8/03/2005 | 22:59

Bueno…en mi modesta opinión el aumento de la escolaridad obligatoria en dos años tampoco es demasiado, lo veo bien ya que en ocasiones y como ya se ha mencionado un chico de 14 años puede cambiar sus objetivos en dos años…a esa edad es probable que la mayoría no tenga claro qué quiere de verdad y que piense en el “ahora” y lo que en ese momento le apetece. En cuanto al asunto de si hoy somos más cívicos…bueno soy algo pesimista porque creo que no hemos cambiado mucho…en realidad creo que sólamente nos hemos adaptado a la sociedad capitalista, hacemos burradas pero con toque actual…vamos el mismo líquido en distinto recipiente, no creo que mejor sino únicamente “diferente” (ojalá me equivoque)

§5 | Lou- Andreas Salomé | 2/05/2005 | 01:38

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