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Logros sociales y libertad

Que la LOGSE ha sido una ley de educación [1] controvertida salta a la vista o, mejor dicho, al oído. Algunas de sus ideas rectoras (comprensividad, aprendizaje significativo, optatividad…) están puestas en duda, pero hasta hace muy poco, algo que se consideraba de un modo unánime un logro social era que hubiera extendido la educación obligatoria hasta los 16 años. “Más cultura para más gente” se debió de pensar en su día. Al final se cumplió, sí, lo de “más gente”, pero no lo de “más cultura”, o al menos esa es la opinión generalizada. Los [2] diagnósticos educativos surgen por doquier y la reforma está a la vuelta de la esquina. Por eso quiero aprovechar desde aquí (aunque no nos vayan a leer los que hagan la reforma) el tema con el que iniciaba la anotación: ¿es realmente un logro social la educación obligatoria hasta los 16?

Argumentos los hay para todos los gustos y colores. Quienes piensan que sí, afirman que cualquier persona de entre 14 y 16 años está mejor en un aula que en cualquier otro lado, y que volcar a esa población al mundo laboral es una auténtica locura. Al fin y al cabo, el objetivo de la secundaria es formar ciudadanos, y el aula es una forma más de socialización. Quizás no se aprendan demasiados conocimientos, pero al menos el alumno está socializado y controlado. Además quién sabe si los alumnos que con 13 años odian el instituto, podrán despertar cuando tengan 16 o 17, y nazca en ellos un interés por el estudio y la cultura. Precisamente para ayudar a estos alumnos se crean instrumentos como las adaptaciones curriculares o los programas de diversificación.

Y ciertamente, casos de estos alumnos los hay, pero se cuentan con los dedos de una mano, se nos dice desde el otro lado. La escolaridad obligatoria es interpretada como una injerencia más de “papá” estado en la vida de los individuos. Hay muchos alumnos que con 14 o 15 años manifiestan claramente que no quieren seguir estudiando, y al sentirse obligados a ello se dedican a “reventar” las clases: malas contestaciones, malos comportamientos… ¿Podemos obligar a alguien a asistir diariamente a una clases que no desea escuchar, de las que no espera recibir nada provechoso? En el fondo, estamos limitando la libertad de invidividuos que quizás ya tengan muy claro que no desan estudiar. ¿Qué soluciones existen entonces? Los partidarios de esta posición defienden claramente itinerarios distintos: los que no quieran estudiar que sigan yendo a un centro educativo, pero a aprender algo para lo que sí estén motivados, y que les posibilite después acceder a un ciclo de grado medio. Para los partidarios de la olbigatoriedad hasta los 16 esta propuesta implica segregación social y marginación. Para sus defensores es una exigencia real de muchas de nuestras aulas. ¿Qué os parece a vosotros? ¿Es beneficiosa la obligatoriedad de la educación hasta los 16 años o debemos pensar en alternativas?


Anotacion impresa de Boulé: http://www.boulesis.com/boule

Enlaces que aparecen en esta anotación:
[1] controvertida: http://boulesis.com/boule/nota/17_0_1_0_C/
[2] diagnósticos: http://www.aula21.net/aulablog21/index.php/archives/2005/02/26/radiografia-de-la
-secundaria/#more-209

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