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Los agujeros de la red social

La red maquilla la condición humana

Red metálicaComo desde hace ya un tiempo se viene discutiendo sobre ello, y aún nadie sabe lo que es, hoy me voy a permitir un lujo que es, a la vez, un error inadmisible en el mundo teórico: criticar algo desconocido, informe, ambiguo, indefinido. En otras palabras: hablar de la tan cacareada web 2.0. En esta red de cibersacerdotes que en las pilas bautismales de sus páginas ponen nombres a diestro y siniestro, y en el que cualquiera puede ser tan experto como asistemático y mediocre, se han sacado de la manga esta expresión para calificar algo que para unos es un nuevo tipo de software, para otros una nueva actitud ante Internet, para otros una mezcla de ambas cosas y para un cuarto grupo algo completamente indefinible. Software social, red 2.0 vienen a ser sinónimos de lo mismo: páginas web dinámicas en las que surjen nuevas formas de socialización y de contactar con otras personas que puedan compartir tus gustos, aficiones, intereses...

Pese a que la anterior caracterización dejará a muchos inconformes, quisiera resaltar hoy una paradójica situación que acompaña a esta nueva "evolución" de la red. Resulta, por un lado, que en una de las características de las sociedades en las que vivimos (las reales, se entiende) es el individualismo: todo el mundo va "a su bola" en un espacio social atomizado, donde la "sociabilidad natural" del ser humano de la que ha hablara Aristóteles en su día está un tanto desfasada. El otro es el infierno, un auténtico lobo para el hombre. Nadie quiere saber nada del otro... a no ser que sea un otro virtual. ¡Ay, amigo! Entonces surgen las redes, los intereses: permitimos ver nuestras fotos, nuestros vídeos, nuestras listas de deseos o nuestras canciones más escuchadas. Los individualistas seres humanos reales son socibles virtuales, donde la relación y la sociabilidad es pura, virginal, limpia.

Pero no es la única tensión de la red social: el adjetivo "colaborativo", que a todo acompaña últimamente (supongo que habrá "bitacoreros" que coman ensaladas colaborativas como entrantes a un buen cocido colaborativo) es tan mal sonante como idealista. Los grados de compromiso del trabajo en grupo que se logran a través de la red no superan en la mayoría de los casos al de la vida real. ¿Acaso es éste muy amplio" No sé si todos tenemos la experiencia de ir a nuestro centro de trabajo y encontrarnos a nuestro alrededor compañeros dispuestos a "colaborar", a compartir su trabajo con nosotros e incluso, por qué no, ayudarnos en nuestras tareas. Me da la sensación de que esto no es así en la vida real. ¿Por qué iba a ser en la virtual" No quiero decir con esto que las utilidades y herramientas de la llamada red social deban rechazarse por completo. Pero quizás no estaría de más replantear algunas de sus aplicaciones y, en cualquier caso, abordar con un poco más de seriedad y rigor las bondades del invento (por no hablar de sus utilidades educativas). La web 2.0 o la red social anda casi desnuda, pero a nadie le interesa verlo.

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Estoy de acuerdo con todo lo que comentas: se nos van los ojos -a mi el primero- frente a lo mediático, a lo cibernético; sin valorar si realmente eso aporta algo más que lo podría hacerse de otras maneras más artesanales. Porque, en la línea de lo que tú señalas, ¿por qué no iniciar esta conversación con nuestros semejantes materiales y no virtuales? ¿por qué no charlar con el vecino, con un familiar o amigo de estas cosas? A veces puede ser que encontremos interlocutores que se ajusten más a nuestros gustos en la inmensa red, pero, ¿es siempre ese el motivo por el que nos lanzamos a la comunicación telemática? Creo además que muchas veces nos embriagamos de realizar una tarea con herramientas informáticas, cuando podría ser hecha de manera más rápida y con la misma eficacia de una manera más simple

No sé si me equivoco, pero tenemos la tendencia a obnubilarnos ante lo nuevo. Como nos parece "tan nuevo", optamos por ponerle nombre y, como es nuevo, el nombre ha de ser diferente. Pero, en el fondo, la web interactiva no es sino el resultado de trasladar la interacción humana a otro medio, con sus ventajas y sus inconvenientes. En mi caso, que trabajo en mi casa, la web me permite mantener relaciones, interacciones e intercambios de ideas con personas de prácticamente todo el mundo occidental, y eso era imposible hace tan solo 10 años. Creo que lo que dice Miguel: "Software social, red 2.0 vienen a ser sinónimos de lo mismo: páginas web dinámicas en las que surjen nuevas formas de socialización y de contactar con otras personas que puedan compartir tus gustos, aficiones, intereses…" es exacto. En todo caso, muy interesante la reflexión planteada... y, como siempre, muy interesante el blog. Saludos

Quizás el meollo del problema esté en la actitud que el individuo tome ante estas nuevas posibilidades, y en la consecuente relación que establezca con ellas. Creo que Internet es un espacio con luces y sombras que pone a prueba con cada nueva posibilidad de acción e interacción nuestra libertad y nuestra responsabilidad. Es triste que lo social en cada persona que entra en la Red corra el peligro de reducirse a una interacción virtual entre egos, lo que a menudo potencia una excesiva identificación, la alienación y por tanto una merma de la verdadera libertad. Pero en todo caso ahí está como reflejo de este mundo enfermo, y habrá que ver cómo se apaña el ser humano con ello. Todos los retos invitan a crecer.

Surgir ger y gir con "g" excepto tejer y crujir

Es cierto que todo esto tiende hacia redes de egos atomizados que interaccionan casi sin escucharse, etc. pero Internet también hace posible proyectos colaborativos (lo siento, a mí sí me gusta el adjetivo ;-) ) que sin Internet no sería fácil llevar a cabo... lo bueno de Internet es que para aquellas personas con intereses vitales, digamos, un poco raritos (como la filosofía, o la profundización democrática apartidista, o las crisis existenciales, etc.) es muy difícil crear grupos de afinidad en nuestro reducido entorno geográfico, y en Internet por aquello de la ubicuidad es más sencillo. De todas formas personalmente casi siempre intento, una vez iniciada una ciberrelación, si es posible compatibilizarla en el mundo real, porque así me parece mucho más rica y real.

[...] esto de las redes sociales (algunos de sus aspectos han sido ya criticados aquí) se ha puesto de moda una nueva forma de popularidad-competitividad (¿supuesta medida de la calidad [...]