Mañana será el éxito del éxito… ¿o no?
Se pone en marcha el plan del éxito escolar · Enseñanza
Semana de tormentas habemus. Ayer llegué al instituto a las 8:10, y me tocó coger la fregona y ponerme a achicar agua. El edificio del instituto tiene más de 40 años: se inunda cuando llueve, los techos son de papel prensado, las aulas están sin pintar y alicatar y no contamos con medios tecnológicos. Fue de los últimos en incorporar la LOGSE y eso por lo visto se paga (dotacionalmente, se entiende). Tampoco importa demasiado: las instalaciones no garantizan éxito escolar ni son calidad educativa. Pero las envejecidas aulas con acogerán mañana una nueva etapa de nuestra historia educativa: el plan del éxito escolar. A la vuelta de las vacaciones, los docentes castellanoleoneses nos encontramos con que la Consejería de Educación había enviado cartas a las familias de los alumnos, ofreciéndoles la posibilidad de que sus hijos recibieran clases de refuerzo los sábados por la mañana. Si no fuera lamentable (por la consideración que por lo visto nos tienen los mismos responsables educativos que hablan de la profesionalidad de los profesores cuando los resultados de Pisa favorecen a la comunidad), hubiera sido casi divertido ver cómo venían a preguntarnos a los centros, cosas que ni nosotros mismos sabíamos.
El caso es que el éxito escolar en nuestra comunidad se concreta en recibir unas clases de refuerzo las últimas 6 semanas de clase. No se puede negar que la idea es típicamente española: apaños de última hora. Tarde, mal y nunca. Claro: reducir la ratio por clase cuesta más dinero, pues implica dotar a los centros de recursos humanos que permitan los desdobles. Tampoco es barato enviar más profesores para los alumnos con problemas de aprendizaje, o crear aulas de inmersión lingüística. Gestionar mejor las bajas del profesorado tampoco se contempla: en el curso del éxito escolar, una baja en la asignatura de matemáticas tardo más de un mes en cubrirse. Todo un éxito, sí señor. Quién sabe los oscuros motivos que guían la política educativa y la gestión del personal. Ninguna de las medidas que acabo de sugerir contribuye al éxito escolar, o quizás se piense que son poco populares. Los padres quedarán mucho más contentos si pueden aparcar a sus hijos en el instituto también los sábados por la mañana. Total, para muchos de ellos es la única forma de que los niños dejen la playstation.
De todas formas es razonable plantearlo así: las medidas que sugerí más arriba son muy caras, estamos de acuerdo. Sin embargo, puede plantearse una medida similar a la aprobada de muchas maneras, todas ellas mejores de la que desde las autoridades educativas se está potenciando: a espaldas del profesorado, sin contar para nada con él, o incluso llegando a insinuar que si la medida fracasa es porque los profesores son unos vagos. Las direcciones provinciales se comen una patata que nadie quiere, impuesta por voluntarismo político de una forma intolerante, dogmática y arrogante. La soberbia política no suele funcionar en educación y al final se termina pagando. Resulta incomprensible que altos cargos (presuntamente con una formación intelectual sólida) impongan las cosas “porque sí”, tomen decisiones a espaldas de los profesores y de sus representantes. Mañana comienza el éxito escolar en Castilla y León. No sé lo que ocurrirá en años venideros, pero este año la medida nace muerta de antemano. O no se ha sabido o no se ha querido hacer las cosas bien. Y a quien no quiere o a quien no sabe se le deberían pedir responsabilidades políticas. Pero quizás eso sea mucho pedir, en una comunidad en la que la última huelga de docentes era una reinvindicación salarial. ¿Convocarán algún día los sindicatos una huelga por motivos educativos? Quién lo sabe…


