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Mercado y arte: el fin de la crisis económica

A partir de los buenos resultados económicos de ARCO
Arco 2009 y la crisis económicaNunca antes estuvo tan difícil determinar qué es arte y qué no lo es. Las vanguardias y los movimientos renovadores de las más diversas disciplinas artísticas contaban entre sus objetivos con la ruptura completa respecto a cualquier visión restrictiva del arte. Fin de ruta: "esto lo hace mi niño", en el caso de los padres esperanzados en las capacidad expresivas de su descendencia o aquel "eso lo puede hacer cualquiera", mucho más genérico, que esconde una optimista confianza en nuestros congéneres. Las fronteras entre lo artístico y lo que no lo es se han ido borrando paulatinamente, con la connivencia de artistas, galeristas, teóricos e incluso expertos, que han convertido en burdo y gastado el lema según el cual todo es artístico. En pocas palabras: nadie sabe hoy lo que es arte y lo que no, sin que ello haya mermado la proliferación de museos de arte contemporáneo, exposiciones, mercados y galerías.

La última noticia la escuchábamos ayer mismo: ARCO salva la crisis económica. Se me ocurre una argumentación como la que sigue: partamos de la hipótesis de que estamos en una crisis económica causada por el impago de hipotecas concedidas en circunstancias de riesgo, y por la excesiva construcción de inmuebles que finalmente no han logrado venderse, lo que ha generado un aumento del paro y un bajón subsiguiente del consumo. Añadamos que el proceso no es exclusivo de la construcción, sino también de otras industrias, como el automóvil. Segundo axioma de nuestra teoría: nadie sabe muy bien qué es arte y qué no lo es. Es imposible ofrecer una definición completa del arte, y mucho menos desde el arte contemporáneo, que nos ha mostrado cómo cualquier objeto puede considerarse artístico dentro de un museo. Tercer principio de la demostración: el mercado del arte contemporáneo no se resiente, sino que sigue manteniendo una actividad económica más que notable. Conclusión: hagamos de los bloques sin vender y las hipotecas impagadas piezas de museo para la próxima exposición. Vendidos como productos artísticos podremos reactivar la economía.

El enfoque puede sonar provocativo, y resulta falaz en tanto que el volumen del mercado del arte quizás no sea suficiente como para sacar a todo un país de una crisis económica. Sin embargo, la argumentación pretende tan sólo poner de manifiesto una contradicción nada despreciable: mientras que desde una perspectiva teórica nadie sabe muy bien qué es arte y qué no lo es, en el ámbito práctico las ventas no se resienten. El mercado del arte es extraordinariamente peculiar (seguro que ha de haber buenos estudios económicos al respecto): vendedores y compradores no disponen de la misma información y al tratarse de productos únicos e irrepetibles se acerca en cierto sentido al monopolio: es posible comprar muchos cuadros, efectivamente, y en este sentido hay competencia entre artistas. Sin embargo, cada pieza expuesta cuenta con la característica de la exclusividad: o estamos hablando de grabados, fotos y videos o se trata de una pieza única en el mundo. ¿Alguien puede estimar su valor económico" ¿Coincide con el artístico o el estético" ¿Desde qué parámetros se pone precio a una obra" ¿Cuentan los materiales, las horas trabajadas" ¿Cómo es posible que un terreno tan ambiguo y borroso como el artístico no se vea afectado por la crisis" ¿Acaso por ser un coto privado de ricos o de aspirantes a ricos" ¿Se consume arte sólo como toque de distinción y como forma de diferenciarse del resto" A ver si alguien se anima a contestar alguna de las preguntas, independientemente de que comprara en ARCO o no.