Muerte por inanición
Comienzan a asomarse las consecuencias de la LOE · Enseñanza
Lleva un tiempo debatiándose en diversos foros: en los de esta misma página, y también en los de la Sociedad de filosofía de la región de Murcia. La aprobación de la LOE sigue amenazando la filosofía: a la reconversión de la asignatura de Ética y Filosofía en Educación para la ciudadanía y en Filosofía y ciudadanía, se le une la aparición de una nueva asignatura para los bachilleratos de ciencias sociales y humanidades: Ciencias para el mundo contemporáneo. A la pregunta de quién va a impartir esta asignatura (perfectamente se le podría dar la perspectiva de CTS) se le une el qué va a ocurrir finalmente con la tan traída y llevada asignatura de religión. La progresista LOE mantiene su presencia, y habrá que preguntarse con cuántas horas. Pues bien, entre tanta ebullición asignaturesca que ha provocado la LOE, queda un pregunta inquietante: ¿Qué contenidos filosóficos van a quedar en la educación española? ¿Cuántas horas semanales se le dará a las asignaturas filosóficas?
Y hoy vuelvo por estos temas por una sencilla razón: como podeis leer en los foros enlazados arriba (hay que agradecer a Elías, compañero del país vasco, que nos haya mantenido puntualmente informados a los que visitamos esta página) los diferentes trámites jurídicos y desarrollos de la ley es están gestando en estos meses, con borradores y proyectos que en septiembre se convertirán en decretos, que fijarán de una vez por todas número de horas, contenidos, etc. Negociaciones en las que, para terminar de liar el asunto, tienen algo que decir los representantes autonómicos. El caso es que al final las asignaturas asignadas a los antiguos profesores de filosofía terminarán convertidas en “marías”: saberes sin peso, ni en contenidos ni en horarios. Y tendremos que darnos por contentos si en todo este revuelo, no hacen que desaparezcan, como por arte de magia, las asignaturas optativas relacionadas con la filosofía, como por ejemplo la psicología.
A todo esto, hay que añadir otra reivindicación, tan legítima como las anteiores: se está jugando con el futuro laboral de todo un colectivo de profesores y también, cómo no, de estudiantes. Si la filosofía ve reducida su presencia en nuestro sistema educativo, los que ahora están estudiando esta carrera en cualquier universidad española tendrán muchas más dificultades (todavía) que las que encontramos los que terminamos la carrera hace unos años. A medio o largo plazo, podría afectar a departamentos universitarios que podrían perder alumnado, personal… Y por supuesto, perdemos los profesores que estudiamos una carrera y aprobamos una oposición con unos contenidos determinados para terminar reconvertidos en profesores de asignaturas basura como alternativas a la religión y educaciones en la ciudadanía. Y lo peor de todo no es esto: mientras se están negociando contenidos y horas, la mayoría del profesorado permanece impasible, porque la información no se difunde como debiera. Desde aquí, como siempre, intentaremos seguir informando…
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