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Norberto Bobbio

Un intelectual "de guardia".
Norberto Bobbio. Fotografía de Mario Monge (1986)El pasado viernes falleció en Turín Norberto Bobbio, uno de los autores más conocidos en Filosofía del Derecho y en Filosofía política (2). A estas alturas, seguro que ya habéis podido leer en los periódicos algunas de las ideas de Bobbio: antifascista, pacifista, defensor de la libertad y de la justicia... Sus ideas tienen una actualidad incuestionable, pues amenazas como la guerra, el horror o la dominación nunca terminan de disiparse. Sin embargo, más que discutir aquí sobre cualquiera de sus interesantes obras, prefiero centrarme en el talante del filósofo italiano. Y me estoy refiriendo, por supuesto, a la urgente necesidad que tuvo todo el siglo XX de la obra de pensadores como él, pendientes de todo aquello que les rodeaba, capaces de luchar desde su actividad diaria contra la intolerancia y la violencia, siendo, en cierto modo, la conciencia de su tiempo. Si algún papel debe desempeñar un intelectual es precisamente este. En filosofía, es conocida la polémica desatada por Sartre en torno al compromiso del intelectual. La vida de Bobbio es toda una respuesta a esta polémica. Si tomamos sus obras como referencia, el intelectual debe sumergirse en todos procesos sociales y económicos de la sociedad en la que vive, y tomar una postura clara ante ello. Su posición privilegiada, y su acceso a información que no está al alcance de todos deben obligarle a su difusión y a crear espacios donde la cultura y la discusión de ideas sean accesibles.

Por eso, mucho más importante que las obras (ya de por sí fundamentales para los especialistas) es el talante de este pensador, que en cada frase estaba tratando de contestar a una Europa problemática, violenta y a veces rota, una Europa aparentemente alejada de la "estable" situación actual. La respuesta de Bobbio al totalitarismo europeo del siglo XX debe ser tomada como un ejemplo de honradez y honestidad intelectual, y debe servirnos como acicate e impulso para estar prevenidos ante las tendencias actuales que puedan devolvernos a ese totalitarismo. De esta actitud surge el sujeto crítico y tolerente, capaz de rechazar aquellos órdenes políticos que le reprimen y sabedor de que ha de enfrentarse siempre a "la certeza de la duda".

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No conocía a este filósofo pero sin duda comparto plenamente una de sus posturas ante la vida. La del compromiso y casi obligación del letrado o intelectual de estar al servicio del pensamiento público, sin miedo, abriendo debates y posibilitando que la democracia sea más una realidad social que un sistema político.

La verdad es que no sé lo violenta que hubiera sido esta europa sin gente como él pero ya lo es bastante. Terrorismo en Italia: Brigadas rojas y mafia. Guerra en la antigua Yugoslavia. Colaboración europea en distintas intervenciones norteamericanas en Irak. ¿No es también violencia la situación de injusticia que genera el sistema capitalista? No conocía a este filósofo, pero a mi entender necesitaríamos muchas más personas con este talante. El mundo necesita todavía dar muchas vueltas para ponerse a derechas y que conste que no es propaganda electoral. Viva Zapatero. Aupa Llamazares. Y recordad de violencia, cero.

Me llamó la atención la diferenciación que marcan al señalar al grupo de "los intelectuales" como quienes se deberían comprometer... creo que más bien somos todos quienes nos comprometemos con algo (o alguien) al actuar de determinada forma y no de otra. Ahora, que tengamos conciencia o no de esta postura, es algo totalmente discutible, pero de que en la acción es comprometida, lo es.

Desde luego todos nos comprometemos, de un modo u otro, con algo. Sin embargo, creo que la cuestión del compromiso "intelectual" deriva de un prejuicio ampliamente extendido, según el cual aquel que se dedica al arte, la filosofía o la ciencia no "hace" nada. Prototipos como el del artista en su torre de marfil contribuyen a fomentar este prejuicio. Fíjate hasta dónde se extiende semejante disparate que hay quien suele decir (por poner un ejemplo que he tenido que "sufrir" a menudo) que los profesores no trabajamos nada... La identificación de "trabajo" con "trabajo físico" puede estar en el origen de este prejuicio.

Para mi, el principal compromiso del intelectual pasa por el uso de la razón, por oponer la razón al oportunismo de algunos políticos, a esa justificación de cualquier medio para conseguir un fin pretendidamente superior. De alguna manera, los que están habituados a pensar, a analizar las situaciones y preveer las consecuencias, tienen el compromiso de advertirnos hacia donde nos pueden llevar. Todos tenemos que comprometernos, pero a ellos se les supone la capacidad de entender con más lucidez lo que ocurre a nuestro alrededor

En el año 1995 interprete las obras de Norberto Bobbio al realizar el Magister en Estudios Politico-Economicos fundamentales para comprender(verstehen) la Modernidad y Contemporaneidad desde el analisis de la crisis de los totalitarismos y los Nacionalismos.