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¿O todos o ninguno?

Sobre la dimensión comunitaria de la felicidad
En estos días, no hemos dejado de oir por ahí: ¡¡Feliz navidad!! ¡¡Que seas feliz!! ¡¡Feliz año nuevo!! Tres expresiones, y tantas otras que podríamos incluir, que tienen en común un mismo adjetivo: feliz. Y sobre eso quería hablar hoy. No para debatir con vosotros sobre qué es la felicidad, sino para proponer otra cuestión: ¿puede el ser humano ser feliz él solo" ¿Implica el concepto de felicidad una sociedad, una comunidad, un grupo humano más amplio" La cuestión es particularmente palpable en fechas como en las que acabamos de terminar, y más aún después de la tragedia de Indonesia: mientras una buena parte del planeta se sumerge en una sucesión de fiestas, de celebración y de alegría (supuestamente) hay también otros muchos que, por sus circunstancias naturales, personales, económicas, sociales... no pueden disfrutar de la misma manera. Dos mundos bien distintos (quizás podríamos pensar en muchos más), cuyas diferencias brillan de un modo casi deslumbrante en estos días. Este tipo de discusión suele salir en las clases de Ética, en 4º de la ESO: ¿puede ser feliz un ser humano en un mundo en el que el 80 por ciento del planeta vive con el 20 por ciento de los recursos y viceversa" ¿Podemos hablar de felicidad, mientras vivimos rodeados de guerras y conflictos armados, en un mundo marcado por la pobreza, el sida, la esclavitud o el trabajo infantil... mientras otro mundo se complace en un consumismo vacío, superficial" Mis alumnos suelen ser bastante rotundos: por supuesto que sí. Nosotros, dicen, no tenemos la culpa de las desigualdades mundiales, de la pobreza, del sida o del hambre. Nosotros no podemos hacer nada por cambiar eso. No serviría de nada que renunciemos a nuestra felicidad: no haríamos un mundo más feliz por el hecho de dejar de serlo. Al fin y al cabo, ¿para qué sufrir por el dolor ajeno" ¿para qué ser "masoquista"" Esta respuesta destila grandes dosis de pragmatismo y de un egoísmo sin ningún tipo de fisuras. Pero, nos guste o no, suele ser la respuesta más común. Y cuando no respondemos así, y pensamos de otra manera, vivimos de un modo más cercano a lo que los alumnos suelen describir. Habría que discutir hasta qué punto no somos responsables (con los productos que consumimos, con los programas de televisión que apoyamos, con las marcas que nos obsesionan) de la situación descrita. Y además tenemos que seguir preguntándonos: ¿es así como queremos vivir" ¿Es este el mundo que desamos" Y ya, adoptando un punto de vista ético, llegamos a la última pregunta: ¿Debemos vivir así" ¿Acaso no implica la felicidad de un ser humano la felicidad de los demás" ¿Podemos ser felices rodeados de infelicidad, de insatisfacción, de sufrimiento, del que no podemos sentirnos completamente irresponsables" Sinceramente, tengo mis dudas al respecto... P.D: un apunte para enfocar un poco más al asunto. Quizás en nuestro estado del bienestar hemos terminado confundiendo "felicidad" con "satisfacción", "comodidad", "disfrutar", "bienestar"... P.D2: ¿tiene todo esto algo que ver con el corto del que nos hablaba Fabián hace unos días"

[quote">¿Acaso no implica la felicidad de un ser humano la felicidad de los demás?[/quote"> Por favor, no nos olvidemos del resto de los animales, ellos comparten con nosotros el mismo espacio vital y a menudo ocupan un lugar en nuestra familia, así pues su suerte va unida a la nuestra. En cuanto al tema propuesto en sí, creo que si no pudiéramos ser felices mientras otros seres sufran desgracias, entonces no habría habido jamás ninguna persona feliz sobre la tierra. Este requerimiento, si acaso, puede circunscribirse a la "comunidad" en que habita la persona, lo que quiera que eso signifique. El problema es que la globalización está hinchando ese concepto de comunidad y cada vez es más imposible cumplir ese requerimiento.

Habría que definir definitivamente qué es la felicidad, porque es una palabra muy ambigua. Siempre he pensado que si me preguntaran por la calle la pregunta tópica "¿Es usted feliz?", no sabría qué responder. Es igual que si se lo preguntáramos a un perro o a otro animal: te miraría con una cara rara. Pero en general estoy de acuerdo en que no podemos ser felices si los demás no lo son. También creo que hay mucha verdad en la frase que dice que sólo los tontos pueden ser felices (con perdón para ellos). Podríamos hablar mucho sobre el asunto, pero dejo estos apuntes.

Hace unos años asistí a un Seminario sobre Sociedad,Técnología y Medio Ambiente, y en él se habló de cosas que tienen mucho que ver con el comentario propuesto por Miguel "sobre la dimensión comunitaria de la felicidad", porque trataba entre otros el tema de la tecnología de la información; es decir vivimos por excelencia en el siglo de la comunicación donde sus caracteristicas mas definitorias son la creación, expansión y multiplicación de la información y cuyo objetivo principal debe ser el desarrollo de la conciencia humana que coloque al hombre en el nivel que le pertenece: la persona restaurada en su dignidad. Sin embargo no es así: cada día aumenta el porcentaje de personas que viven en la miseria, el hambre y el desamparo. Y aunque queramos rechazar nuestra culpabilidad de alguna u otra manera, en el fondo no podemos ser felices porque somos conscientes y permitimos con nuestros propios actos la mayoría de las veces, una sociedad hedonista y consumista que nos satisface sólo momentaneamente y nos llena de ansiedad el resto del tiempo. Creo que mientras no tengamos el coraje de dejarnos de mirar nuestro propio ombligo y rechazar la idea de que la culpa de lo mal que muchas cosas van no tiene que ver con nosotros, no podremos ser felices ni sólos ni acompañados.