Muchos comparten una idea sobre la filosofía: se trata de una materia insoportable, encorsetada en un rigor mortis perpetuo. Perdida entre disquisiciones alejadas de la vida real, la filosofía deambula sin rumbo. Los filósofos somos gentes aburridas, “amargaos”, sin sentido del humor. Más de una vez hemos intentado defender aquí lo contrario, y la propia dinámica de este blog aspira a llevar un poco la contraria a los que así piensan. Trabajemos hoy un poco con el sentido del humor: juguemos medio en broma medio en serio a desdibujar filósofos. Es curioso ver cómo la sociedad se regodea cuando los jurados televisivos ridiculizan a concursantes: Risto Mejide parece ser el paradigma de la descalificación. La historia de la filosofía está llena de enfrentamientos entre filósofos que se dedicaban a caricaturizar y criticar adversarios, con bastante más fundamento y gracia, eso sí, de lo que lo hace el personaje televisivo. Alguna vez he visto ese tipo de actitudes incluso en tribunales de oposiciones, por no hablar de congresos en los que los grandes del pensamiento discuten entre sí. ¿Qué le diría a los filósofos un hipotético tribunal humillante en un certamen filosófico?
Siempre con la sonrisa en la boca, y sin ánimo de ofender, no es difícil imaginarse casos. Reproducimos algunos a continuación:
- Aristóteles: “Ibas para triunfito de la academia platónica y te has quedado en juguete roto. Te crees muy listo por dar clase a Alejandro, pero tus planteamientos son sosos: tu obsesión por el término medio te convierte en mediocre, un filósofo del montón. Te iría mejor en la vida si te dedicaras a la biología y abandonaras la filosofía. Entre otras cosas, porque en biología nadie ha dicho nada antes que tú. Si no, seguro que lo habría dicho mejor.”
- Santo Tomás de Aquino: “Que tú vida privada dé pena es un síntoma de lo que se puede decir de tu filosofía. Te refugias en tus libros y en tus clases, y así es normal que seas incapaz de crear una sola idea original. Las ideas, tomasito, nacen de la vida, del mundo real. Eres el pensador pastiche por antonomasia: copias al mediocre de Aristóteles, imitas a Avicena y Averroes. Te crees muy revolucionario por luchar contra otras escuelas y atreverte a leer a Aristóteles, pero en cuanto terminas de escribirlas tus ideas se pasan de fecha. Dedícate a mejorar tus homilías, porque con la filosofía lo tienes crudo.”
- Kant: “Para lo único que ha servido tu filosofía es para que varias generaciones pinchen en selectividad en el examen de filosofía. Estás en un quiero y no puedo constante. Que razón sí, que razón no… Te inventas palabros y conceptos para hacer enjuagues imposibles. Aspiras a la cuadratura del círculo filosófico y, en el fondo, repites viejos esquemas. Vas de cosmopolita y no has salido de tu pueblo en la vida. Quítate de encima el polvo académico y dedícate a vivir un poco más, porque como sigas con tus recomendaciones éticas vas a terminar tratándote una depresión de caballo.”
- Marx: “Encarnas a la perfección al marxista convencido. No en vano llevan tu apellido: Predicas la igualdad y en realidad eres el burguesito que se funde la fortuna de papá en quimeras y utopías. Vas de contestario y te gusta aparentar que tu filosofía tiene base científica. Sin embargo, eres un iluminado igual que todos los que te han precedido y los que te han seguido. No estaría de más que antes de ponerte a montar sistemas económicos y políticos, miraras un poco a cómo somos. Nos gusta tener cosas, y punto. O lo admites y cambias tu sistema o mejor que te dediques a hacer voluntariado en alguna ONG. Cualquier otra alternativa sería perder el tiempo.”
¿Algún lector se anima a continuar con la broma?