Los refranes y dichos populares son destellos de pensamiento, que recogen en ocasiones algunas de las ideas que los filósofos expresan, de una forma más sistemática, en sus obras. Muchos de ellos son más que discutibles, cuando no directamente falsos. Sin embargo, están muy presentes en lo que podríamos llamar “cociencia colectiva” y se utilizan a diario, por lo que no está de más recoger aquí cinco de estos lugares comunes, relacionados con el escurridizo tema del tiempo:
El tiempo todo lo cura: la acción terapéutica de los meses y los años es dudosa, pero cuenta con poderosos aliados como el olvido o las nuevas vivencias que nos hacen superar los dolores del pasado.
El tiempo es oro: por sí, el tiempo no es ni oro, ni plata. Más bien será oro lo que hacemos con él.
Una retirada a tiempo es una victoria: uno más de los muchos refranes que nos recuerdan que hay un momento adecuado para cada cosa. La oportunidad convertida en minuto de oro. Dejado de lado, eso sí, que una retirada a tiempo es una derrota. Menos dolorosa y profunda que si no hay retirada. Pero una derrota al fin y al cabo.
Cualquier tiempo pasado fue mejor: la idea predominante de la teoría de la degeneración es inaceptable. Si tenemos en cuenta “lo viejo” que es el universo y la larga historia de la humanidad deberíamos haber desaparecido hace ya mucho si año a año vamos a peor. Habrá aspectos que empeoren, pero otros seguramente vayan mejor que en cualquier tiempo pasado.
“No me ha dado tiempo”, “no he tenido tiempo”: no es ningún refrán ni dicho popular, pero sí uno de los motivos que solemos emplear cuando no cumplimos con algún compromiso adquirido. Parecen olvidar estas frases que somos dueños de nuestro tiempo, y que decidimos asignarlo a una u otra tarea. No somos nosotros esclavos del tiempo, sino sus poseedores.
Después de la última, leyó. Con pasión, sin descanso. Como quien descubre un nuevo mundo. Se equivocaban al decir que se evadía: ahora empezaba a vivir. Una vida más completa, más serena. El universo de las palabras era tan real e intenso, o incluso más, que el de la materia.
La educación moral y la fundamentación · Filosofía
Uno de los lugares comunes de la discusión en torno a la fundamentación moral, citado incluso por Sartre, nos recuerda que sin Dios todo estaría permitido. Nos lo dice Dostoyevski en Los hermanos Karamazov, pero hay precedentes filosóficos, como son los postulados de la razón práctica de Kant. En contra de lo que pensaba Dostoyevski, las sociedades occidentales han ido apartándose paulatinamente de los diversos credos: ya no hay religiones oficiales, y el porcentaje de quienes se declaran ateos o agnósticos ha ido creciendo en las últimas décadas. Sin embargo, no encontramos que la consecuencia directa de este proceso de secularización sea la permisividad o la desintegración moral de la sociedad. Más aún: aquellos que no creen son capaces de encontrar otras razones, bien distintas de las religiosas para mantener un comportamiento moral.
A partir de la nacionalización de YPF · Actualidad
Hay una opinión abrumadoramente mayoritaria sobre la nacionalización de YPF por parte de Argentina: a largo plazo supondrá una pérdida de inversión en el país, mientras que a corto plazo implicará una ola de populismo político en favor de la presidenta argentina. No se discute aquí si es una nacionalización legítima o no, o si la decisión es la más adecuada para los intereses de Argentina. Se habla más bien de las consecuencias, y muchos parecen coincidir en el diagnóstico: desastre económico y empresarial para Argentina en el futuro, pero un fuerte respaldo político de la población a la polémica decisión. De fondo, este tipo de análisis es también un juicio a la democracia misma como sistema político: lo mejor para el país sería hacer otra cosa, se nos viene a decir. Pero se toma esta decisión porque despertará un gran apoyo social. Dicho en otras palabras: se nos está llamando tontos, como si los ciudadanos no fuéramos capaces de analizar la situación social y económica y darnos cuenta de cuál es la mejor opción entre todas las posibles.
Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación
Todos damos por hecho que estos dos derechos son irrenunciables: a nadie se le puede perseguir por reunirse o asociarse con fines pacíficos. Y a la vicecontra: no es de recibo obligar a nadie a pertenecer a una asociación determinada, rasgo que nos recuerda irremediablemente a sistemas políticos muy distintos de la democracia, en los que la pertenencia al partido único es poco menos que obligatoria.
Un clásico del pensamiento político en su contexto histórico · Leer filosofía
Hace unas semanas hablábamos de la versión Manga de Así habló Zaratustra. Hoy nos hacemos eco de la publicación de otro título filosófico adaptado al cómic japonés. Se trata de El príncipe de Maquiavelo, publicado por la editorial Herder que ha puesto en marcha una campaña relacionada con la obra. Lo cierto es que adaptar una obra filosófica al cómic no es nada fácil, y esta vez han dado en el clavo con una estrategia muy acertada: combinar la historia con las ideas filosóficas, de manera que se puede ver el contexto social, económico y político en el que estas cobran sentido. De esta manera Maquiavelo deja de ser tan maquiavélico como la historia ha pretendido y algunas de las ideas de El príncipe parecen mucho más sensatas de lo que a primera vista se podría pensar. Una lectura que va en realidad más allá del propio Maquiavelo: en el fondo nos presenta una visión tan realista como actual de la actividad política.
Sospechosos de corrupción elegidos por el pueblo · Actualidad
Los resultados de las elecciones andaluzas de ayer recuerdan mucho lo que ocurrió en la Comunidad Valenciana en las últimas autonómicas. El paralelismo es sencillo: dos partidos sospechosos de corrupción en la última legislatura han vuelto a resultar elegidos. Y vuelve también el sectarismo de los medios: los periódicos conservadores que en su día callarón con la victoria popular levantan hoy todas las críticas contra el resultado andaluz. Y los medios “progres” que acribillaron a Camps, Barberá y sus huestes hace unos meses, hablan hoy de la renovación socialista, dejando de lado los escándalos de los E.R.E.’s, que parecen ser una cuestión menor cuando de un partido de izquierda de trata. Tenemos los gobernantes que nos merecemos, y no cabe escurrir el bulto tratando de agarrarse a un clavo ardiendo, aludiendo a sentencias o trucos legales. En nuestra democracia la corrupción no siempre es castigada y puede que esto sea incluso un síntoma de la sociedad en que vivimos.
Si cualquiera de nosotros repasara su propia vida, se daría cuenta de que hay situaciones que jamás había previsto y se han terminado convirtiendo en reales. Nuestro trabajo, nuestras aficiones, lugar de residencia, personas que amamos u odiamos… muchas de estas circunstancias, que terminan definiéndonos como personas se han ido configurando a lo largo del tiempo, con pequeñas elecciones que al final nos han hecho ser lo que somos. A medio camino entre la fuerza de la libertad y la fuerza del destino.
Medio mundo sigue pendiente del terrorista de Toulouse y su desenlace final. No es difícil imaginar que no será el último y que los ataques más o menos esporádicos continuarán. No está de más sugerir cinco ideas relacionadas con este tipo de atentados para prolongar la reflexión al respecto.
Destruir es fácil: situaciones de equilibrio y convivencia que tardan décadas en construirse se vienen abajo por acciones individuales.
La religión y la política sirven de excusa para los actos de barbarie. Quienes matan por estos motivos deberían calificarse más de dementes que de representantes de ideologías políticas o grupos religiosos.
Es preferible un enfoque racional, dialogado y abierto de la religión y la política que cualquier postura excluyente, que alimenta en el fondo que ambas puedan crecer fuera de la esfera pública de discusión.
Produce inquietud ver por televisión la reacción de los ortodoxos y ultraortodoxos judíos. No deberían caer en aquello que critican. Y mucho menos alentarlo.
Culpabilizar al islam es una forma de que el terrorismo logre su victoria. La respuesta adecuada es distinguir entre los que delinquen y los que no, independientemente de su credo.
Explicar a Marx en vísperas de una huelga general que responde a una reforma laboral que recorta derechos de los trabajadores es tan estimulante como frustrante. Estimulante porque la actualidad viene cargada de noticias que muestran la vigencia del filósofo alemán. Y frustrante porque asombra ver el poco interés que existe entre la juventud por todo lo que está aconteciendo en el mundo político, social y económico. Hacíamos esta mañana una valoración histórica del marxismo, atribuyéndole una parte importante en la consecución de logros sociales que han conducido al estado del bienestar. Si no hubiera sido por las protestas y reivindicaciones de los movimientos inspirados en el marxismo hoy no existiría la jornada laboral de ocho horas, el derecho a unas vacaciones o prestaciones básicas del estado como la sanidad, la educación, el seguro de desempleo o las prestaciones por jubilación. Precisamente estos triunfos han hecho que los movimientos de izquierdas pierdan apoyo social situándoles en una difícil encrucijada.
¿Qué separa los libros de autoayuda de la filosofía? · Filosofía
Los libros de autoayuda han ido logrando un lugar propio dentro del mundo editorial. En los anaqueles de las librerías aparecen incluso con etiqueta propia. Fenómeno simultáneo a otro hecho singular: que los pocos libros filosóficos que hay en algunos establecimientos estén en el lugar reservado a religión. No es de extrañar que haya por ahí algún despistado que salga de una biblioteca con un libro que no quiere leer, pero así son las cosas: vivimos el tiempo de la confusión. La propia expresión resulta tan paradójica como alguno de los relatos que incluyen estos libros: Autoayuda. Si es uno el que se ayuda a sí mismo, ¿qué necesidad hay del libro? Si este género ha de resultar de algún valor, deberían renunciar al “auto” y presentarse públicamente como libros de ayuda para circunstancias difíciles. Ayuda sin complejos: porque a veces a través de la literatura o la ficción, o simplemente de reflexiones psicológicas bien hiladas es más que posible mejorar gracias a los libros. La cuestión es: ¿existe alguna relación entre estos libros y la filosofía?
¿Qué ocurriría si te hicieras inmortal? ¿Desaparecería la filosofía? · Filosofía
Comentábamos ayer en clase la proliferación de utopías durante el renacimiento. Un alumno bienintencionado dijo que una utopía sería un mundo en el que no hubiera filosofía. Ante tal sublime deseo, le respondí que la filosofía es inherente a la condición mortal del ser humano. De manera que un mundo sin filosofía exige, como poco, la inmortalidad. ¿Dejaría de existir la filosofía en un mundo de inmortales? Pues habría que verlo. Desde luego que la muerte dejaría de preocuparnos. Al menos la muerte personal. Porque si algo nos iba a preocupar sería la condición mortal de todas las personas que nos rodean: familiares, amigos, seres queridos… El inmortal tendría que cargar con el peso de estar aquí para siempre pero con una condición: no aferrarse demasiado a los afectos y los cariños, a no ser que se esté dispuesto a llorar su pérdida. Saber que se va a estar aquí una eternidad y aprender a vivir como si esto no fuera a durar mucho.
El sensacionalista título de hoy dirige nuestra mirada hacia uno de los tópicos más extendidos de la historia de la cultura: la aceptación de la homosexualidad en Grecia. Cada vez que se abre la cuestión de la homosexualidad suele aparecer como argumento la construcción cultural de la identidad sexual. Y siendo este un argumento poderoso, se desdibuja cuando se nos habla de los griegos, porque se nos habla de ellos como si fueran una auténtica avanzadilla de la revolución sexual: se nos pinta un cuadro idílico, en el que Safo de Lesbos, subrayando especialmente una libertad sexual que según los filólogos e historiadores está muy alejada de la realidad. Y lo peor llega en los debates televisados, en los que “especialistas” que deberían contar con una sólida formación afirman alegremente que la civilización griega era abierta y tolerante y que todo tipo de prácticas homosexuales estaban permitidas. Por eso no es de extrañar que de vez en cuando algún alumno levante la mano y pregunte sin cortapisas: “Profe, ¿es verdad que Platón y Aristóteles eran gays?
La filosofía es díscola por naturaleza. Sube y baja, va y viene y habla con unos y con otros. Así que cualquier cosa puede convertirse en un problema filosófico. Algo que ha ocurrido al menos en tres ocasiones con algo tan aparentemente alejado de la filosofía como el continente americano. La primera de ellas, pocas décadas después de la llegada de los españoles. La mentalidad del siglo XV se encontró de repente con un nuevo mundo, expresión que está aquí escrita en su significado más pleno. Inevitablemente era también un nuevo mundo por pensar. Una de las cuestiones más debatidas fue la de la dignidad y los derechos de los pueblos indígenas. Exaltados de etnocentrismo, se desataron ideas que hoy nos parecen ridículas e insostenibles y que alentaron un auténtico expolio humano y económico que algunos califican como genocidio. Afortunadamente no faltaron otros como Bartolomé de las Casas o Francisco de Vitoria, partidarios de que los indígenes tenían tanta dignidad como los españoles y que sus derechos debían ser respetados. Una cuestión filosófica que bien podría resurgir, juguemos a la filosofía ficción, si de repente descubriéramos vida inteligente fuera de nuestro planeta: ¿Serían considerados humanos? ¿Se les reconocería la dignidad que protegen los derechos humanos?
Autores que no me llaman en absoluto... · Personal
Todo el mundo sabe que la formación que se recibe en la Universidad marca sólo un punto de partida. Al menos así ocurre en las carreras humanísticas. Es ilusorio esperar que un profesor de historia sea especialista en todos los períodos que ha de explicar en cada uno de los cursos que imparte. Nadie cree que un profesor de literatura tiene que haber leído todos los libros sobre los que habla en clase. Y seguramente esto ocurra exactamente igual en las asiganturas científicas, que no tienen por qué ser una excepción al respecto. Al final, cada uno tiene sus filias y sus fobias, desarrolla antipatías y odios, y por eso no es ningún escándalo que aunque pueda tocar una parte de la asignatura por la que no se siente una pasión arrebatadora, haya que asumir la tarea con la mayor dignidad posible. Y sobre todo: tratando de ocultar esa laguna, o esa desafección ante los alumnos, que a fin de cuentas han de emprender su propio camino, ya que en eso consiste la vida y la educación.
Semejante pregunta me acaban de disparar en medio de un recreo, ante las dudas habituales del día antes del examen. ¿Se trata de un método científico? ¿Es una teoría filosófica? Y lo primero que se me ocurre, aunque no lo haya contestado así, es que la hermenéutica es una palabra muy rara. Con todo es uno de los muchos “tesoros” que conservamos aún de los griegos, porque hubo un tiempo en el que los que hoy consideramos el mayor lastre económico de Europa fueron la civilización más avanzada de occidente. Una de sus habilidades era mezclar de una forma extraordinariamente asombrosa religión, arte, y filosofía. Así fue como se les ocurrió un “precipitado conceptual”: volcar la tarea mediadora y comunicadora del dios Hermes en una palabra que se ha conservado hasta nuestros días. Hermenéutica. Interpretación. Como Hermes comunicaba a los dioses con los hombres, así nos recuerdan que podemos relacionarnos con los textos, con la sociedad con nosotros mismos. En eso consiste básicamente la hermenéutica: en lanzar puentes entre dos realidades.