Pasar al contenido principal

P&C: De la libertad de cátedra

¿Se manipula más en la pública o en la concertada?
Retomamos hoy el debate que nos traemos entre manos en torno a la enseñanza pública y la concertada. Uno de los efectos del concierto educativo es que, en teoría, los colegios que se acogen al mismo se ven sometidos al mismo tipo de exigencias y requerimientos que los centros públicos. Desde hace relativamente poco, los colegios concertados se ven obligados también a elaborar programaciones que son revisadas por el servicio de inspección si es que se considera necesario. Un proceso similar ocurre respecto a los contenidos que se imparten: mientras que en un colegio privado es mucho más difícil llegar a controlar o saber qué están haciendo los profesores de las diversas materias, el concierto educativo implica necesariamente que un instituto público y un colegio concertado impartan, más o menos, los mismos contenidos. El estereotipo más común al respecto contradice esta obligación que en realidad afecta también a la enseñanza privada. La opinión más extendida afirma que en la enseñanza concertada se vigila para que no se expliquen ciertos contenidos, mientras que la pública sería una garantía de neutralidad y objetividad.

Los mitos que circulan al respecto no son nada despreciables: según ciertas opiniones, en la enseñanza concertada hay contenidos proscritos del temario. Pongamos ejemplos filosóficos: mientras que la filosofía medieval recibe mucha atención, Marx o Nietzsche se explican con desgana y en tono crítico. Igualmente, la historia se explicaría de una forma uniforme y partidista, la teoría de la evolución no recibiría demasiada atención. Alguna vez he llegado a escuchar que en tal o cual colegio el director o el jefe de estudios revisa los apuntes o que incluso llegan a entrar en el aula para estar al tanto de lo que se imparte. Nadie niega que este tipo de conductas pueden ocurrir de manera aislada. Frente a esto, pretender generalizarlas asociadas a la enseñanza concertada es un despropósito. Entre otras cosas porque pone en duda la profesionalidad de quien puede trabajar tanto en el sistema concertado como en el público: no son pocos los funcionarios que se han iniciado en la enseñanza concertada. Y para continuar, porque hay motivos de imagen y prestigio que obligan a incluir contenidos y perspectivas diversas. Aunque pueda existir orientación en la presentación de los temas, parece difícil de creer la acusación de manipulación u omisión.

Centrémonos en el polo opuesto: ¿Puede legítimamente un defensor de la enseñanza pública acusar al sistema concertado de "manipular", "orientar", u "omitir" contenidos" La experiencia me dice que hay profesores de todos los colores, tamaños y formas. Los alumnos saben perfectamente qué visión de la historia van a recibir de cada profesor. Es esta una materia tan "humana" (en lo que de sublime y de miserable tiene este adjetivo) que cualquier alumno avispado conoce perfectamente las inclinaciones y preferencias políticas, morales y religiosas de sus profesores, independientemente de la materia que imparta. No hace mucho que decíamos por aquí, que toda enseñanza de la filosofía es ya interpretación: ¿acaso puede ser muy distinto en otras materias, aún aceptando que las de carácter científico pueden estar más libres de este carácter interpretativo" No acierto a ver cómo se garantiza esa neutralidad u objetividad de la que presumen algunos, ni me parece sencillo concretar las medidas que puedan garantizarlas. Lo "políticamente correcto" funciona como mecanismo homogeneizador, al margen de que nos encontremos en colegios o institutos: lo que en un lugar resulta adecuado en el otro puede ser visto como excesivamente progre o conservador. Igual da. Al final, hay un proceso de socialización, un filtro cultural, y una inspección que supuestamente supervisa lo fundamental. ¿Es lícito entonces establecer algún tipo de diferencia entre la enseñanza pública y la concertada en lo referente a los contenidos y la forma de impartirlos"

[...] P&C: De la libertad de cátedra Etiquetas: debate educativo, educación, enseñanza concertada enseñanza pública, sistema educativo del.icio.us Technorati Fresqui Docencia § | Miguel | 23/Sep/2008 | 14:03 | Añadir comentario | Añadir trackback [...]

En tu revisión de las diversas leyendas urbanas sobre la P&C llegas a la libertad de cátedra y pasas sobre ella sin plantear si tal cosa tiene sentido y utilidad en la enseñanza media ( y hasta en la superior). Si los médicos actúan sobre los pacientes siguiendo protocolos clínicos (menos el Dr House), ¿no sería apropiado actuar en consonancia en la enseñanza? Así por ejemplo, ¿Qué es la libertad de cátedra en la asignatura de Historia de la Filosofía? ¿NO pasar de Hume o pasar de todos hasta Nietzsche? Me llegan noticias de todos los colores sobre cosas que hacer algunos compañeros. ¿Leyendas urbanas? Mi opinión es clara: no debería haber demasiado sitio para la modificación de contenidos ni de ritmos de trabajo. La peculiaridad del profesorado debe estar en su saber estar y hacer, en la dramaturgia más que en el "texto" de la representación que debe ser claro, común, detallado ( cosa que no sucede, por ejemplo, en la comunidad de nuestros amores --- por cierto, ¿explicamos la teoría del conocimiento kantiana y la metafísica aristotélica?). Ójala lo peor que le pasara a una alumno es que su profesor fuese aburrido o explicase mal. Un buen libro amortiguaría la desgracia. Pero Dios nos coja confesados si encontramos iluminados que creen que pueden ordenar las materias a su antojo y revolucionar el orbe reduciendo la historia de la filosofía a un texto perdido de Nietzsche y una apertura al fluir del diálogo en la clase. Lejos de mi prejuicios de clase o manías de diverso tipo sobre la P& C. En bachillerato tengo alumnos que proceden del IES y otros que vienen de la privada y no veo grandes diferencias. Se me ocurre, si embargo, una situación diversa: el poder de los directores y los propietarios de los concertados sobre el profesorado: ¿estoy equivocado si creo que pueden exigir un aumento o(más probable) disminución de los niveles de exigencia, una mayor "flexibilidad" si se estima oportuno "políticamente" --- de cara a los padres? Inténtese lo mismo en los públicos y, salvo retórica, muchos sacarán la bandera de la maldita libertad de cátedra.

¡Hola Luis! No sé muy bien cómo haya que entender eso de la libertad de cátedra, pero en cualquier caso no creo que pueda utilizarse como excusa para saltarse autores, o no explicar ciertas partes del currículum. Respecto a la relación de la enseñanza pública y la concertada, también coincido contigo: la "presunta" excelencia de los concertados no es tal cuando en primero de bachillerato aparece un grupo de alumnos que han probado ambos sistemas. Al final, los buenos sobreviven, sin importar si lo hacen en un tipo de enseñanza o en el otro ;) (y que conste que "buenos" son los que aprueban, no estoy utilizando ahora el adjetivo con sentido elitista...).