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Pequeño itinerario intelectual

Si cada uno es lo que lee, entonces yo soy... · Personal


En casi tres años y medio de bitacoreo nunca había llegado un “meme” por estos lares, así que el otro día me llevé una buena sorpresa, cuando desde Inmanencia se me planteó la posibilidad de describir cuáles habían sido mis “influencias” intelectuales en los pocos años que llevo metido en la cosa esta de la filosofía. Supongo que cualquiera de los que gustan de leer filosofía puede citar, así de corrido, alguno de sus autores preferidos. Pero tratar de elaborar una pequeña historia de las lecturas es algo más complicado. A poco que pienso, me doy cuenta de un detalle curioso: apenas leía filosofía durante la licenciatura (no siempre llegaba a las lecturas obligatorias, eran muchas las asignaturas y poco el tiempo) entre otras cosas porque dedicaba mi tiempo libre a historias ajenas al mundo académico, y el tiempo para estar delante de un libro se lo llevaba la literatura: eran los años de Edgard Allan Poe (antes de empezar en la universidad), Conan Doyle, Borges, Gabriel García Márquez, Calderón (dicho sea de paso, La vida es sueño me parece una de las obras de teatro más filosóficas que existen)

Estas lecturas se iban alternando durante la carrera con textos propiamente filosóficos, que en la mayoría de las ocasiones me resultaban duros de leer, con un lenguaje seco e inaccesible: la Ética a Nicómaco o la Fundamentación de la metafísica de las costumbres no son buenos textos para primero de carrera. Por no hablar de la lectura del Parménides de Platón o la Metafísica de Aristóteles. Textos por los que pasé obligatoriamente y que sólo después, en relecturas, he podido comenzar a disfrutar y a entender. En este sentido, uno de los títulos que más disfruté en la carrera fue, probablemente, La esencia del cristianismo, de Feuerbach. Y cabría citar también, por qué no, los textos de Wittgenstein, tan difíciles como crípticos y abiertos a la interpretación.

Después llegaron los trabajos voluntarios, donde uno puede ir escogiendo las lecturas. El trabajo fin de carrera me sirvió, entre otras cosas, para leer a Galbraith, Daniel Bell o Helena Béjar. Y al comenzar los estudios de doctorado me entregué a la lectura de los filósofos a los que quizás más tiempo haya dedicado: los frankfurtianos, particularmente Adorno y Horkheimer. Y entre medias o junto a ellos, era casi parada obligada algo de Habermas, Marcuse (creo que injustamente es más conocido que cualquiera de los dos anteriores, pero eso no viene al caso) o algún libro de psicología de Erich Fromm. Y después, los interesantes enfoques de filosofía de la economía de autores más desconocidos en círculos filosóficos, entre los que citaría especialmente a Daniel Hausman o Amartya Sen. O también, en el campo de la teoría de la racionalidad, autores como David Gauthier o Jon Elster.

Y llegamos, por fin (siento que la anotación de hoy sea un poco más larga, pero ya que nos ponemos a hacer el meme, que no el memo, lo hacemos bien…) a las lecturas filosóficas “por placer”, que son las de los últimos años. Me he interesado mucho por Foucault (no sé si llego a entender bien todas sus ideas, particularmente ciertos pasajes de Las palabras y las cosas que se me hicieron un tanto duros), por Hegel (de momento sólo la fenomenología del espíritu) pero también por Montaigne (sus ensayos son una auténtica maravilla, recomendables para filósofos y no filosófos…), Emilio Lledó (escuché un curso suyo en la UIMP, y leí bastante de lo que tiene), Gadamer o el mismo Sartre (el año pasado estuve varios meses hincándole el ojo a El ser y la nada). Entre medias, libros sueltos de estoicos (Marco Aurelio, Séneca), la ética de Spinoza, los pensamientos de Pascal… Como se ve, lecturas bastante erráticas. Un poco por aquí, otro por allá, para ir rellenando lagunas (pendientes desde la carrera) y completando la formación algo indispensable en el oficio. Por ello tan importante como las influencias recibidas son las que están por recibir: a largo plazo (de aquí a la jubilación…) quiero pasar a fondo por Nietzsche (leí alguna obra, pero de Nietzsche siempre se quiere más), Platón, Aristóteles (meterse a fondo con ambos son palabras mayores) o Heidegger. En fin, tarea para toda una vida… filosófica.

Y ahora que ya he contestado el meme, se lo envío a…

§ | Miguel | 22/Feb/2007 | 11:44 | Añadir comentario | Añadir trackback

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4 comentarios a “Pequeño itinerario intelectual”

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Misión cumplida comandante ( http://ctsiessandoval.blogspot.com/)pero estas misiones exigen demasiadas pérdidas humanas. En la trinchera he combatido feroz con las sombras. Sólo mi pistola - con dos balas: una para mí, otra para el canalla que fui y que quiere ahora degollarme -y una buen suministro de morfina me han permitido aguantar la sobredosis de memoria. Quizás retorne otro año al frente. Es usted, mi comandante, el que ha abierto la puerta de infierno de la memoria.

Salud y librepensamiento

§1 | Luis González | 22/02/2007 | 18:50

Muy interesante, de verdad. Y además, creo indispensable y valioso este tono reconstructivo y afanoso de situar las lecturas importantes, algo que no tuve a considerar en mi meme. Y es que ello permite deshacer el efecto que nos lleva a pensar que las lecturas y las influencias vienen del cielo, o que fue por iluminación que aparecieron en nuestras manos….
saludos

§2 | Naxos | 22/02/2007 | 20:19

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[...] Pequeño itinerario intelectual [...]

Enviado desde rafaelrobles.com » Meme sobre influencias intelectuales :

[...] Miguel Santaolalla, de Boulesis, me ha mandado este meme que pregunta sobre las influencias intelectuales que tiene uno. Parece que se puede contestar de forma libre, así que lo haré refiriéndome a los diez libros que creo que más han influído en mi forma de percibir el mundo. Está claro aquello de que “son todos los que están pero no están todos los que son”… [...]

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