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¿Por qué no funciona el argumento ontológico?

Una de las "demostraciones" más célebres de la existencia de Dios
Dentro de la filosofía medieval, hay una referencia ineludible: el argumento ontológico. Esta expresión tan poco atractiva puede resultar más fácil de entender si decimos que en este intento de demostrar la existencia de Dios se mezclan las normas de la lógica con la investigación del ser (metafísica). Siendo un poco infiel a la formulación original, suelo presentarlo en clase de la siguiente manera:
  1. Dios es el ser más perfecto que se puede pensar
  2. La existencia es una perfección
  3. Luego, Dios existe
Cuando se presenta en clase este tipo de argumento, los alumnos suelen permanecer en silencio. O bien porque no han entendido nada, o bien porque quizás les sorprende el planteamiento de San Anselmo. Sin embargo, este año el argumento ha sido amplia e ingeniosamente criticado, y por ello no está de más recoger aquí alguna de las críticas que se han comentado en clase.

Para empezar, el argumento está lógicamente mal construido. A la conclusión ("Dios existe") habría que añadirle la coletilla de la primera premisa: "en el pensamiento". Si partimos del ser más perfecto que se puede pensar, llegaremos a demostrar la existencia (en el terreno del pensamiento) de ese ser que reúne todas las perfecciones, por lo que el argumento carece de validez real (ontológica, dirían los especialistas). Pero no es la única crítica que se le puede plantear: la segunda premisa, que la existencia sea una perfección, es también cuestionable. La existencia es una característica más de las cosas, no le añade "perfección". Si un ser que existe es más perfecto que uno que no existe, han comentado los alumnos, un violador que existe es más perfecto que uno que no existe. La existencia es sencillamente eso: existencia, y no hemos de añadirle ninguna calificación de tipo moral. Por el mero hecho de existir algo no es moralmente mejor que lo que no existe. Para que luego se diga que los alumnos de 2º de bachillerato no piensan...

Una tercera crítica se ha dirigido hacia la palabra "perfección". Por debajo de este concepto se esconde una enorme carga valorativa, es un caballo de troya para dotar de existencia a cualquier objeto que deseemos demostrar: si decimos, por ejemplo, que ET es el extraterrestre más perfecto que se puede pensar, y que la existencia es una perfección, parece que nos veríamos obligados a deducir que ET existe. Podemos aplicar esto al mismísimo demonio: si éste es el ser más perfectamente malo que existe, entonces deduciríamos inmediatamente que existe, pues si le faltara la "perfección" de la existencia, el diablo no podría ser perfectamente malo. En fin, que la demostración de San Anselmo es ingeniosa, para qué negarlo: tiene el mérito de ser a priori (independiente de la experiencia) y basarse en los únicos medios de la razón. Sin embargo, tiene un gran defecto: su validez es nula. Una pena, ya que de haber logrado ser lo que pretende (una demostración en sentido estricto) hubiera despejado una de las mayores preguntas de la filosofía. Mirándolo con otros ojos, podemos sentirnos aliviados de que San Anselmo no demostrara la existencia de Dios: así, esta cuestión sigue dando que hablar, sigue generando debate y motivando pensamientos de todo tipo. Como por ejemplo, el de Nietzsche, uno de los pensadores que con mayor energía ha defendido el ateísmo. La filosofía es así...

Hannah Arendt se refiere al argumento ontológico en la vida del espíritu al distinguir entre el conocimiento que busca la verdad y el pensamiento que busca el sentido. El argumento lógicamente no es válido y por lo tanto no es verdadero, pero sin embargo está lleno de sentido y por ello sigue despertando nuestros pensamientos. Por otro lado podríamos aclarar que para los medievales ( o algunos como Suarez) o incluso para Descartes no existía diferencia real entre la existencia y la esencia, sino diferencia de razón, por supuesto que para un alumno esto parece demasiado abstracto, pero para una correcta comprensión y valoración que no sea un anacronismo, quizás sería necesaria la distinción. Y podríamos comprender mejor a Parménides, lo que es, es imposible que no sea, y la suposición que comparten tanto Parménides como Platón o como Descartes que lo perfecto es lo que no cambia y permanece idéntico a sí mismo, por lo tanto no puede necesitar de otro para existir (en tanto ese "otro" que le da el ser sería más perfecto). En este sentido la perfección no tiene que ver con una valoración subjetiva sino que para ser perfecto no puede faltarle nada y no puede ser perfecto algo a lo cual le falta la existencia. Esto también dió lugar a la objeción del materialismo, ¿no será que es el hombre el que atribuye a un ser ideal todos los atributos infinitos que él quisiera tener(como la existencia eterna, la bondad eterna, la omnisciencia, la omnipresencia)? Por otro lado lógicamente Kant en sus antinomias demostró que es tan imposible demostrar que Dios exista como demostrar lo contrario y por lo tanto siempre quedará abierta la posibilidad de seguirlo pensando (aunque él haya elegido abandonar el saber para dar lugar a la creencia)

La diferencia esencia-existencia está ya en Alfarabi y en Maimónides, y el propio Sto Tomás la manejó en su tercera vía. En realidad, la falacia de pasar de un Dios pensado a un Dios existente ya fue denunciada en la edad media por Gaunilón. Buen post!

Me temo que yo no estoy de acuerdo con la crítica que hacéis al argumento ontológico. Porque puede llegar a reformularse en términos de lógica modal (tal y como ha demostrado algún autor) que permite comprobar su VALIDEZ. De hecho, la "LÓGICA MODAL" se basa en la "necesidad" y "posibilidad" que algo pueda ser o no ser y uno de sus axiomas es: "Si una proposición es posible equivale a a decir que necesariamente esa proposición es posible, y decir es posible que una proposición es necesaria, equivale a decir necesariamente tal proposición es necesaria". Esto no es un hilo incoherente de argumentos, de hecho tiene una formalización proposicional que NO puedo reproducir aquí pero que podréis obtener de un libro editado por PARANINFO por R. Feys y F. B. Fitch titulado LOS SÍMBOLOS DE LA LÓGICA MATEMÁTICA. Por otro lado, vuestra crítica está basada en lo que dijo el filósofo Immanuel Kant en su obra "Crítica de la Razón Pura". Pero dicha obra es del siglo XVIII, y contiene errores garrafales porque se basa en la matemática y en la física de su tiempo. Entre otras cosas, Kant afirmaba que la Lógica no iría más allá de los planteamientos aristótelicos (?) y te puedo asegurar que desde entonces ha sufrido un avance ESPECTACULAR. Os invito a que leáis el artículo publicado por Norman Malcom en 1961. En dicho artículo Malcom sostenía que en el "Proslogion" de San Anselmo había en rigor dos argumentos. En el capítulo II se suponía que los términos de existencia tienen siempre la función de predicado, y consideraba así la existencia como una propiedad de los entes; por eso el argumento que aquí se emplea es inválido, tal y como vosotros mismos adviertís, porque es absurdo considerar la existencia como tal predicado esencial de las cosas. Mas en el capítulo III parte del principio de que un ser cuya existencia no es lógicamente imposible es "más grande" que uno cuya no existencia es lógicamente posible. Y como por el término "Dios" se entiende el ser "más grande" que se puede concebir, debe ser imposible su no existencia, es decir, existe necesariamente. Añadía que si el predicado de existencia es necesario en Dios, se ha de rechazar de su concepto la noción de "existencia contingente" (que es la que tendría por ejemplo un isla perfectísima), porque "dependería de otros seres", y se excluiría que Dios fuese aquel ente que no puede concebirse otro mayor. Rechazar la argumentación de San Anselmo equivaldría a admitir que el concepto de Dios, tal como se entiende en el uso común, sería autocontradictorio o un sinsentido. Evidentemente, como era de esperar, el ensayo de Malcom provocó una vivísima polémica entre los analistas americanos, ya que veían, contra los supuestos de sus teorías lingüísticas, que la argumentación de éste introducía como válida una metafísica de lo trascendente (¿y por qué no hacerlo...? Vaya chorrada intentar poner vallas al campo... Si algo se demuestra qeu es así, ¿por qué no admitir que es así?). Sin embargo, hubo también importantes partidarios como por ejemplo X. HARTSHORNE y A. KENNY, que aceptaron plenamente la tesis de Malcom, entre otras cosas porque de negarse se estaría limitando el uso del lenguaje en base a una ideología neopositivista tan fundamentalista en algunos de sus planteamientos como la más absurda de las sectas religiosas o políticas.

A continuación expongo la demostración matemática dada por Gödel sobre la existencia de Dios. Hasta ahora, por lo que he podido indagar "NO HA PODIDO SER REFUTADA". En su versión "comprensible" la he tomado de un blog que a su vez lo toma de la obra de Clifford A. Pickover titulada "La maravilla de los números".En resumen, ésta es la siguiente (y es una reformulación del argumento ontológico de San Anselmo): Prueba matemática de Gödel de la existencia de Dios * Axioma 1. (Dicotomía) Una propiedad es positiva si, y sólo si, su negación es negativa. * Axioma 2. (Cierre) Una propiedad es positiva si contiene necesariamente una propiedad positiva. * Teorema 1. Una propiedad positiva es lógicamente consistente (por ejemplo, existe algún caso particular). * Definición. Algo es semejante-a-Dios si, y solamente si, posee todas las propiedades positivas. * Axioma 3. Ser semejante-a-Dios es una propiedad positiva. * Axioma 4. Ser una propiedad positiva (lógica, por consiguiente) es necesaria. * Definición. Una propiedad P es la esencia de x si, y sólo si, x contiene a P y P es necesariamente mínima. * Teorema 2. Si x es semejante-a-Dios, entonces ser semejante-a-Dios es la esencia de x. * Definición. NE(x): x existe necesariamente si tiene una propiedad esencial. * Axioma 5. Ser NE es ser semejante-a-Dios. * Teorema 3. Existe necesariamente alguna x tal que x es semejante-a-Dios.

Pues yo creo que la crítica que esgrimía el monje Gaunilo contra el argumento ontológico es un poco absurda, porque comparar una isla perfectísima (o como hace el autor de este blog con E. T. el extraterrestre), con Dios es tan absurdo como comparar la inteligencia de Paquirrín, el hijo de la Pantoja, con la de Albert Einstein. Hasta Paquirrín se extrañaría de tal comparación. Y desde luego, el cerebro de Paquirrín, como el de Albert Einstein son maravillas de la Naturaleza y de la Evolución. Máquinas biológicas compuestas de células, de moléculas de carbono en una asociación asombrosa. Pero en su funcionamiento no hay parangón (espero que Paquirrín no quiera querellarse contra mí por esto, ¡pero es la verdad!). Y luego, lo de comparar la perfecta maldad del demonio con Dios, también se las trae. Es que es absurdo, sobre todo para las personas que han sido robadas, han sufrido delitos terroristas, hayan sido violadas, etc. ¿Qué perfección hay en todo esto? En general suele asociarse la perfección a aquellos actos, cosas, etc. cuyo ser se valora positivamente no que suponen un gravamen o provocan dolor, porque de ser así decimos que son todo lo contrario, es decir imperfectos (o muy imperfectos), malos, incompletos, etc. O sea, que les asociamos con atribuciones negativas. Un ser absolutamente perfecto, es un ser que debe recoger la puntuación máxima de todas las escalas, propiedades, etc. que se consideran positivas, no unas cuantas: una isla no es tan perfecta como Dios, ni el cerebro de Paquirrín, con todo lo maravilloso que es desde el punto de vista biológico, da tantos frutos en el ámbito de la Física como dio el de Albert Einstein (que por cierto, se ha descubierto recientemente que tenía ciertas diferencias que tal vez fueron las que le permitieron a su dueño pensar en cosas tan interesantes...). Por otro lado, la crítica kantiana se las trae también... ¡Resulta que ahora tener 1.000.000 de euros en el banco resulta igual que sólo imaginar que uno los tiene! Pues no y punto, diga lo que diga Kant. Desde luego ser, son, pero no son en su ser tan iguales... Son muchos los pobres y mendigos del mundo que reconocen las diferencias entre el tener y el imaginar que se tiene (Kant probablemente no era pobre cuando escribía la Crítica de la Razón Pura, y por eso que hablara del ser con tanta ligereza...). También los neopositivistas y los analistas del lenguaje defienden que el ser no puede ser considerado como adjetivo, sino sólo como verbo (elemento conectivo entre oraciones), pero claro, esta consideración la están haciendo como un presupuesto del que parten. Porque no explican para nada qué significa "ser". Simplemente "suponen" (como Russell) su significado. Para ellos es un axioma. Por lo tanto, todos aquellos que no estamos de acuerdo con que se le presuponga un axioma, quedamos excomulgados de su Iglesia y se acabó, ¿no?. Razones más fuertes señores. Es perfectamente posible elaborar un sistema lógico en donde "ser" sea verbo y adjetivo con distintos grados (grado uno: seres imaginados sin existencia real; grado dos: seres reales aunque nunca hayan sido imaginados; grado 3: seres cuya existencia se supone sin que aún hayan sido hallados, como por ejemplo los "gravitones" portadores de la fuerza de la gravedad; grado 4 y máximo: seres que forzosamente, por el mero hecho de ser imaginados, deben también existir realmente por reunir en su definición tal exigencia: Dios).

Voy a hacer la siguiente pregunta dado que según lo que entiendo aún no se explicó la causa de las fuerzas gravitatorias y las demas en su razón última, supongan que se postule que quien causa todas estas fuerzas sea un ser divino exterior a nosotros, en tal suposición ¿como sabemos que dicho dios se trata del dios cristiano? es decir ¿que es lo que hay en el fenómeno inexplicado que indique en forma irrefutable que se trata del dios cristiano? hay muchos dioses en la mitologia griega, romana y escandinava que pueden con todo derecho desde el punto de vista lógico ocupar el lugar del dios cristiano, según lo que entiendo todas las proposiciones que concluyan que dios existe parecen carecer de contenido semántico, no hay a mi entender nada fuera de nuestra subjetividad que se corresponda con lo que tales proposiciones pertenden afirmar no es asi???

El Dios cristiano, en realidad, es JUDEO-CRISTIANO, y su naturaleza conceptual es harto más maduro que otras religiones. Está anclado a la más antigua de las civilizaciones del planeta: la mesopotámica, pues abraham era un habitante de la ciudad de Ur, en Sumeria (El dios de Abraham, de Isaac y de Jacob). EL dios judeo-cristiano, tiene un vacío semántico. No tiene representación ni NOMBRE PROPIO CONOCIDO. El nombre revelado (tetragramaton) es el verbo "ser" conjugado en primera persona pero en tiempo eterno (pasado, presente y futuro,, pero no es impersonal como el infinitivo): algo así como "Yo soy el que era, el que es y el que será". El tetragramaton, יהוה ó "YHWH",cuya pronunciación se desconoce, se trataría de una combinación de las formas de pasado (היה), presente (הוה) y futuro (יהיה) de la raíz del verbo hebreo antiguo ser, para indicar la eternidad de la existencia divina. Una conjugación tal de una acción no ha sido hallada en otra cultura de ninguna época de ningún lugar