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Por qué triunfa Crónicas Marcianas

Boris Izaguirre, principal colaborador de Crónicas Marcianas [1] Crónicas Marcianas es sin lugar a dudas uno de los programas más controvertidos (y también de más éxito) de la televisión española. De hecho, no es la primera vez que hablamos [2] aquí de este programa. Al margen de las consideraciones técnicas, hoy quiero exponer dos motivos “antropológicos” que podrían ayudarnos a entender las audiencias del programa. Para ello, me voy a remitir a [3] Freud, para el que el ser humano está movido principalmente por dos fuerzas fundamentales…

La primera fuerza o impulso central en el ser humano es la sexualidad. Para el fundador del psicoanálisis, la líbido es uno de los motores de la acción humana. Y esto lo saben muy bien en este programa y, en general, en todos los canales. Basta ofrecer a una chica (seguimos siendo machistas, los chicos suelen salir menos…) ligerita de ropa o tratar sobre temas íntimos, relativos a la vida sexual de tal o cual personaje para garantizarse la atención de muchos miles de españoles. El sexo de la tele no satisface al espectador, pero sí que es un sustitutivo a muchas de sus frustraciones. El amor (falso y superficial) de las bambalinas canaliza el eros del espectador. Además, como bien sabía Platón, este tipo de impulsos son el punto de flotación del ser humano, pues no son fácilmente racionalizables. Y Sardá lo sabe muy bien…

Por si esto fuera poco, la segunda fuerza del hombre es la muerte, la violencia. El hombre tiene una dimensión destructiva que también debe saciarse. Los insultos y los enfrentamientos del plató colman el odio del individuo hacia su vecino, su compañero de trabajo o su familiar, viendo cumplido en las 650 líneas aquello que en la realidad cotidiana la moral reprime e impide. A mayor humillación, más aplausos, y la estrella será siempre aquel que más y mejor insulte, aunque sea de una forma pactada. El tánatos se materializa hoy en la palabra, convertida en arma de destrucción masiva y psicológica. El circo televisivo recoge además sus propios desechos y recicla sus personajes, presentando siempre más de lo mismo. De fondo, un aullido prehistórico, un grito que pide sangre y sexo, mientras llenan sus arcas los bufones del reino y se frotan las manos los empresarios, pensando en los resultados de la publicidad ante una audiencia millonaria.


Anotacion impresa de Boulé: http://www.boulesis.com/boule

Enlaces que aparecen en esta anotación:
[1] Crónicas Marcianas: http://www.cronicasmarcianas.telecinco.es/
[2] aquí: http://boulesis.com/boule/nota/A7_0_1_0_C/
[3] Freud: http://psiconet.org/freud/

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