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Por quince minutos.

Una defensa (pseudokantiana) de la puntualidad.
Estos días, un anuncio de la televisión nos recuerda lo importante que es la puntualidad. Llama la atención que una compañía como Iberia presuma de puntualidad. Sin entrar en polémicas, el tema del tiempo me ha recordado una deuda pendiente que tenía con Timshel (podéis tomar en ejemplo y compartir con nostros vuestros intereses), en la que nos sugería rescatar anécdotas filosóficas. Y proponía comenzar con la obsesión excesiva de Kant por la puntualidad. Es sabido que Kant era un hombre tremendamente metódico y sistemático... Si habéis pinchado en los enlaces, habréis podido comprobar que Kant paseaba todos los días por los mismos sitios y a las mismas horas, de modo que, según la leyenda, había quien ajustaba su reloj al ver pasar al bueno de Kant. En el fondo, un servicio social más, el que prestaba el filósofo de Königsberg. También se dice que sólo varió este hábito para recibir noticias de la revolución francesa, un hecho histórico que entusiasmó a Kant. Puede que alguien considere a Kant un neurótico por estos comportamientos. Sin embargo, algo tan sencillo como ser puntual es la primera forma de mostrar respeto por la otra persona (o personas) que espera (o esperan). Creo que somos malos gestores de nuestro tiempo. A veces lo gastamos, lo matamos o lo perdemos y otras veces lo utilizamos para que otras personas lo pierdan. El tiempo corre y nosotros con él. Replantearnos viejas preguntas, como ¿qué hacemos con el tiempo" o ¿qué hace el tiempo con nosotros" puede resultar interesante. ¿Somos impuntuales" ¿Nos molesta que otros lo sean" ¿Es la impuntualidad una forma de faltar el respeto" Yo doy la primera opinión: a menudo pagamos las consecuencias de un mal uso (¿cabría decir "abuso"") de nuestro tiempo: perdemos un tren, un trabajo, suspendemos un examen (por utilizar el tiempo en otras cosas...), o, como le sucede al hombre de barba del anuncio, perdemos el amor de nuestra vida. A Kant no le hubiera pasado eso.

Hay una cita que dice:"no seas inpuntual porque la persona que te espera estará recordando todos tus defectos".Estoy de acuedo contigo Miguel,ser inpuntual es una total falta de respeto.Has escrito una expresión que yo también utilizo:gestor de nuestro tiempo.Una buena gestión de nuestro tiempo vital nos revelaría que el tiempo se "ensancha" si está bien organizado y planificado.A veces se confunde esta organización como una "mecanización" de nuestra vida.Creo que a veces el tiempo se pierde por no saber que hacer con el,mientras que otras veces nos falta por no haberlo aprovechado bien.Miguel si que sabe aprovechar el tiempo,¿verdad?.

Kant llevaba su teoría filosófica a su vida privada como hemos visto, en el concepto de tiempo. Igualmente le obsesionaba el espacio: tenía miles de notas como recordatorio a otras notas donde escribía lo que no podía olvidársele. En fin, la metanota de la metanota. Algo parecido me ocurre a mí. Tengo la puerta del frigorífico llena de post-it, tanto, que parece un tablón de anuncios de la universidad. La pantalla del ordenador de la oficina, es todo un árbol de navidad de notas... con respecto a la puntualidad. ¡qué a tiempo este post!. Había quedado con un cliente en la calle a las 9:30 h de esta mañana. No ha venido a la hora, claro. Le he llamado por teléfono: ahora mismo estoy bajando por el ascensor de casa. Pues que bien. Me he muerto del frío. Ha llegado a las diez menos diez. Tenemos que esperar a otra persona. ¿y cuándo viene? no sé, ahora le llamamos... La otra persona ha llegado a las diez y media. No tengo buen día. Me joroba sobremanera la falta de puntualidad. Por lo general y como imperativo no espero más de un cuarto de hora. Un saludo

:-) Ya que nadie lo ha dicho recordar que la leyenda afirma que su obsesión por la puntualidad llegaba a extremos tales como masturbarse todos los días a la misma hora. Desconozco si también en el mismo lugar. Otro día hablamos con más calma, Daniel. Ya sabes como voy entre una cosa y otra. Gracias. :)

Ser puntual esta muy bien, pero lo de Kant me parece una obsesión exagerada. En algunos casos (no se si el de Kant, no conozco su vida) puede ser una forma de encerrarse para no tener que afrontar situaciones desconocidas (cosa que por cierto creo que a mí también me pasa un poquito) Yo suelo ser puntual cuando he quedado con alguien, pero eso de mantener la rutina diaria... Algunos necesitamos tiempo para nosotros mismos,y aunque a otros les parezca una pérdida de tiempo a mí no. Bueno, jeje, quizás algunos necesitamos "demasiado" tiempo.

Estoy de acuerdo con Soter, lo de Kant me parece enfermizo. De todos modos dicen que la puntualidad es el gesto de cortesía de los Monarcas. Puesto que no pueden ceder el paso, o inclinarse ente alguien o realizar muestras de cortesía y respeto hacia otros. Por tanto que vaya aprendiendo la futura esposa del Principe. Pa' lo que hemos quedao.

al igual que Vailima yo no espero más de 15 minutos. claro, tampoco me gusta que no me esperen ese mínimo, pero entiendo que una cosa es un retraso y otra un plantón. ser inpuntual es una falta de educación hasta cierto punto. depende de con quien quedes, donde y cuando. no es lo mismo hacer esperar a las 8 de la mañana en la calle a 0º que a las 9 de la noche en un agradable dia primaveral. soy de los que llega siempre 5 minutos tarde. reconozco que no es una buena costumbre. pero solo he dado plantón una vez y otros que presumen de puntuales ya han recibido telefonazos 20 o 30 minutos despues de la hora de su cita. en fin, mejor puntualidad, pero no dejarlo a la casualidad.

Máxima kantina: llega a los sitios de tal forma que el ajuste temporal que guíe tu conducta -y nula espera para los demás-, pueda convertirse en máxima (puntualidad)universal. (Y con ello, en beneficio recíproco mútuo).