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Profes: ¡Sois unos artistas!

Licencia creative commonsNo es que quiera darme un baño de populismo. Se trata sencillamente de una constatación. En los últimos días hemos asistido a la (bochornosa) manifestación de “artistas” de todo pelaje y condición, presionando al gobierno para controlar de una vez por todas la difusión de material protegido en la red. La situación es lamentable: los mismos que van por ahí presumiendo de ideología y haciendo gala de estar siempre del lado del débil y frente al poder desarrollan una forma de pensamiento curiosa cuando se les toca el bolsillo. Se ve que al mundo de la canción no ha llegado aún el fin de las ideologías: “vende” mucho ser comunista de palabra y capitalista en la forma de vida. Aparentar de “currela” en el escenario, ser un tío “cañí” con el micrófono en la mano, y mirar desafiante a quien se baja discos y películas, por la sencilla razón de que están arruinando a la música. De aquí a cinco años no habrá música, se nos dice. Hace falta tener una concepción pobre, limitada, mercantilista y miserable de una actividad tan ancestral como la música como para llegar a afirmar semejantes sandeces.

No creo que ningún internauta esté en contra de tal o cual artista. Si se está en contra de algo, el enemigo es fácil de identificar: la industria cultural (cinematográfica, discográfica, etc). Expresado en términos económicos el asunto es sencillo: el modelo productivo de la cultura ya no vale. [1] Walter Benjamin habló en su día de cómo iba a afectar al arte la posibilidad de reproducirlo técnicamente cuantas veces queramos. Una reflexión parecida debería llevarse a cabo ahora, incluyendo no sólo la modificación de la cultura, sino también su “modo de producción”, concepto clave de marxismo que profesan los millonarios del escenario. Hace décadas, los campesinos que tenían arados tirados por bueyes se vieron obligados a cambiar de maquinaria: nadie podía competir con el tractor. En nuestros días, distribuir música en cd es utilizar tecnología superada, obsoleta. Ya no vale. El que quiera ganarse la vida tocando, tendrá que subirse al escenario con mayor frecuencia o buscar formas alternativas de distribución. Un músico debería cobrar por tocar música, no por vender copias de lo que un día grabó en un estudio.

Estando así las cosas, quiero enviar desde aquí un saludo fraternal y amistoso a todos los compañeros docentes. Somos miles los “idiotas” que trabajamos por las tardes creando contenidos educativos, tratando de hacer realidad el “programa 2.0″ más allá de los gestos de los políticos. Trabajamos horas y horas delante de un ordenador sin querer derechos de autor, sin perseguir ni llevar al juzgado a quienes nos copian. Al contrario: nos sentimos halagados cuando alguien utiliza nuestros materiales. Se ve que somos los auténticos “artistas” en lo que a creación y difusión de cultura se refiere. Está claro que entre nosotros y los del cd hay una diferencia básica: tenemos muy claro que nuestro sueldo (bastante alejado de lo que cobran los amigos de la propiedad intelectual) nos lo ganamos por las mañanas en las aulas. Un aula es para un docente lo que el escenario para el artista. Ahí es donde se gana el pan y la sal. Creo que los artistas tiene derecho a que su trabajo se reconozca: pero hay que buscar fórmulas alternativas. En lo que eso llega, miles de internautas (no sólo profesores) comparten lo que saben con el mundo, motivados quizás por la música de quienes cantan una cosa y hacen otra muy distinta.


Anotacion impresa de Boulé: http://www.boulesis.com/boule

Enlaces que aparecen en esta anotación:
[1] Walter Benjamin: http://twitter.com/W_Benjamin

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