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¿Qué es enseñar informática?

¿Se debe enseñar a ser educado en la red?

Andamos estos días en clase dándole vueltas a la ética de la información, abordando algunos de los problemas que surgen alrededor de la red. Hablábamos, entre otras cosas, de un asunto que quizás pueda parecer menor: la educación dentro de la red. Basta darse un paseo por cualquier foro de Internet, o tener una dirección de correo electrónico más o menos accesible para haber comprobado la falta de educación de algunos internautas. Lo que desde hace ya tiempo se llama "netiqueta" no es un valor en alza. Están los que escriben en los foros como si la comunidad de usuarios tuviera la obligación de contestarles lo antes posible, resolviendo todas sus dudas. O los que sencillamente se dedican a insultar al resto de usuarios. Hay personas que sin conocer de nada a quien están escribiendo limitan su correo electrónico a una escueta y urgente pregunta que nace de sus necesidades vitales y/o académicas. Y quizás no sea peor el caso de los que sí te conocen: en este curso habré recibido más de treinta mensajes de alumnos que debían enviar sus trabajos utilizando este medio. Su mensaje era inexistente, se reducía al archivo adjunto.

Todo esto se completa con la anécdota de esta mañana: mientras trataba de explicar qué es una licencia creative commons, un alumno afirmaba con bastante desinterés que este asunto era de "friquis". Pronunciada por quien los expertos califican de "nativo digital", esto nos da una idea de hasta qué punto cuestiones como la alfabetización digital o la cacareada implantación de las TIC en la sociedad del conocimiento no dejan de ser un brindis al sol y una idealización de lo que en realidad somos. Por otro lado, muestran la necesidad de trabajar eso que ha dado en llamarse "competencia digital" de un modo abierto. Frente a quienes piensan que la enseñanza de asignaturas como la informática debe conformarse con un conjunto de aprendizajes técnicos, creo que estos conocimientos relativos al comportamiento en la red son tan necesarios como el uso de los programas más extendidos. De otra manera, llegaremos a la sorprendente circunstancia de adultos que utilizan el software libre sin saber distinguirlo del propietario, o que violan, porque las desconocen, las licencias con que se comparten los contenidos.

Pensar que este tipo de enseñanza haya de concentrarse en la asignatura de informática es quizás cargar demasiado la suerte en una asignatura que no deja de ser optativa en primero de bachillerato, y también en 4º de E.S.O., en la que aparece en alguno de los diversos "itineraros" de forma tácita o explícita elaboran los centros. El problema es que desde el resto de asignaturas no hay una conciencia de que se deba hablar en clase de aspectos que se pueden considerar ajenos al programa de la asignatura de que se pueda tratar en cada caso. El resultado, de momento, no es nada alentador: los nativos digitales, que en teoría iban a darnos mil vueltas en el manejo de herramientas a los viejos y cascados ciudadanos analógicos, viven en la red de una forma un tanto "analfabeta", no tanto porque no sean capaces de dominar los programas, los navegadores de Internet o las redes sociales, sino porque muestran bastantes carencias respecto a la forma en que se han de relacionar con otros seres humanos, y desconocen algunos de los puntos esenciales que están moviendo la red. Nativos digitales que ignoran el suelo que pisan.

Por el otro lado, tenemos a los "analfabetos digitales". Personas de una cierta edad que nunca han estado en contacto con ningún medio digital y que se atreven a entrar en este territorio propio de "jóvenes". Tengo experiencia docente con colectivos de avanzada edad (60 o más años) en cursos de alfabetización digital y es todo lo contrario que los jóvenes. Lo primero que quieren saber es como usar el corrector ortográfico, si existen formalismos para enviar correos electrónicos, etc. Algo está fallando en los métodos educativos en este campo, y me temo que no es un elemento puntual que se pueda corregir, si no todo el conjunto. Un saludo.

Interesante reflexión. Parece que la corrección (en el ámbito que sea y en lo digital, multiplicado por el anonimato) es un concepto en desuso. Todos tenemos anécdotas para contar al respecto. Pero, como en muchas otras cosas, las prisas no nos han permitido construir un modo correcto de actuar que podamos tratar de implantar de forma generalizada.