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Que nadie se entere

Sobre el interés alrededor de las vidas privadas
Hace más de un mes, hablábamos sobre las incoherencias que se encuentran a veces entre la obra de los autores y su propia vida personal. Algo tremendamente humano, decíamos entonces, pues quizás nadie pueda superar siempre ese tipo de juicio. Muy despacio, de forma casi imperceptible, se van colando pequeñas contradicciones e incoherencias en nuestras vidas, de modo que al cabo del tiempo terminamos siendo muy distintos de lo que un día quisimos ser, o de lo que nosotros mismos pensamos (o decimos públicamente) que somos. Así es la vida humana, y lo triste es que los periodistas de la llamada prensa "rosa" (a veces la prensa "seria" parece más "rosa" que la rosa...) hagan negocio con todo esto, alimentando una malsana curiosidad que también parece ser consustancial al ser humano. Crean grandes personajes y "estrellas" mediáticas que ellos mismos se encargan de enterrar, y en algunos casos son como sanguijuelas del personaje popular de turno. Menos mal que, enfrascados en sus revistas semanales, no les da demasiado tiempo para leer filosofía... ¿Qué dirían de algunas de las frases que Aristóteles o Kant dedicaron a las mujeres" ¿En qué posición quedarían las vidas amorosas de Wittgenstein, Foucault o Rousseau" ¿Qué pasaría si se enteraran de la tensa relación que mantuvo Schopenhauer con su madre" ¿O si supieran de la agitada vida de Nietzsche" ¿Acaso criticarían a Sócrates por acudir a un "sarao" como el que describe Platón en el Banquete y perseguir como un loco a Alcibíades" ¿Y si supieran de las críticas platónicas a la democracia, hoy que "ser demócrata" es casi una obligación y cualquier crítica a la misma es tachada de "fascista" o "totalitaria"" ¿Qué no inventarían o difamarían sobre la estancia de Descartes en la corte de Suecia" ¿Se atreverían a afirmar, quizás, que corre sangre cartesiana por las venas de la monarquía sueca" Filósofos, pensarores... seres humanos, que como tales vivieron lo mejor que pudieron o supieron. ¿Somos nosotros quienes debemos juzgarles" ¿A quién corresponde interrogar sobre sus vidas" Una cosa es conocer, y otra muy distinta juzgar, que es lo que a menudo hace este tipo de prensa. Convertidos en tribunales de no se sabe bien qué, emiten juicios y sentencias horriblemente valorativas, sin darse cuenta de que se están refiriendo a sus semejantes, a seres humanos con la misma dignidad que ellos. Puede que en un ataque provocado por sustancias alucinógenas, piensen de sí mismos que son modelos morales ante la sociedad, y se hayan encomendado la causa de traer a nuestros hogares la verdad y la libertad informativa. Menos mal que no leen filosofía. Menos mal quu viven encerrados en esa caverna de la farándula y los "artistillos", y no extienden su veneno más allá de las bambalinas y las luces de neón. Ya han atacado a tantos colectivos, que quizás estén buscando nuevas presas. Que no se enteren de que los filósofos (y también los científicos, literatos y artistas de verdad) son seres humanos. Que nunca sepan que también ellos llevaron vidas de humanos. -----