Razón y fe
El [1] desprecio de la edad media en muchas disciplinas responde, a mi parecer, a una cuestión puramente valorativa, que suele estar muy ligada a las creencias personales. Los occidentales, modernos e ilustrados, pensamos que, al menos en filosofía, no hay mucho que buscar entre los libros de la escolástica. Que la existencia de Dios es un tema ya muy superado, y que las relaciones entre razón y fe han quedado bien claras, pues ambas son dos facultades completamente distintas y autónomas. Como si la ciencia no implicara nunca un acto de fe. Por haber desterrado para siempre los problemas medievales, por haber pensado que eran asunto de un pasado muerto y bien muerto (como si el pasado pudiera morir del todo alguna vez…), estamos como estamos: con la necesidad de replantearnos otra vez la relación entre razón y fe, y con la vuelta al ruedo filosófico (y no para recoger premios) de problemas religiosos.
Razón y fe. En algunas ramas del [2] islam, donde autoridad política y autoridad religiosa coinciden. En muchos gobiernos occidentales, cuyos dirigentes meten a Dios en sus discursos. En nuestra misma sociedad, en la que [3] conferencia episcopal y el [4] gobierno central no paran de disentir: desde las asignaciones económicas, hasta temas como la eutanasia, el abordo, la investigación con células madre… O en nuestros propios institutos, donde los casos de conflictos alrededor de costumbres o símbolos religosos van a más. El problema es que seguimos necesitando encontrar formas de conciliación e integración de nuestras creencias particulares (sean del signo que sean), con la convivencia en una sociedad con gentes que pueden (o no) compartir esas creencias. Y tenemos que pensar sobre ello, nos guste o no, sea una moda en los departamentos universitarios (o en los foros sociales) o no lo sea. Y hacerlo, evidentemente, sin que sea posible eliminar un tipo de creencia por la sencilla razón de que “no nos guste” o “no estemos de acuerdo con ella”.
Un problema, por tanto, ya presente en la edad media, y muy discutido en ese tiempo. ¿Por qué aprovecharnos de ello para buscar soluciones teóricas? La huida hacia adelante no es nunca la solución, salvo que queramos encontrar, antes o después, las mismas dificultades. Recuperar la tradición filosófica, científica, política, y discutir los problemas del presente desde la misma, sin polarizar los debates de un modo simplificador. Darnos cuenta de que si los conflictos persisten y se repiten, puede ser porque no podemos arrancar de un plumazo las creencias de un indviduo (sean cuales sean) y porque por debajo del acontecer de los tiempos pueden existir también constantes humanas. Las mismas que es un tiempo nos llevaron a pasar del [5] mito al lógos, y que después nos hicieron discutir sobre razón y fe. Las mismas que hoy no podemos ignorar y que hemos de intentar afrontar desde nuestro presente.
Anotacion impresa de Boulé: http://www.boulesis.com/boule
Enlaces que aparecen en esta anotación:
[1] desprecio: http://boulesis.com/boule/nota/145_0_1_0_C8/
[2] islam: http://www.webislam.com/
[3] conferencia episcopal: http://www.conferenciaepiscopal.es/
[4] gobierno central: http://www.la-moncloa.es/
[5] mito al lógos: http://boulesis.com/boule/nota/207_0_1_0_C/
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