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¿Son los pueblos responsables de lo que votan?

A tan sólo una semana de las elecciones
Urna para las eleccionesUna de las críticas más repetidas a la democracia suele fijarse en la elección de Hitler. Algo que no es exacto del todo: su partido no fue el más votado, pero gracias a la política de pactos se hizo con el poder. Sin embargo, la falta de rigor del hecho histórico no le quita toda la razón a la crítica: a menudo los pueblos (ahora se habla de "la ciudadanía") toman decisiones de las que luego se arrepienten. ¿Son todos los alemanes que votaron al partido nazi responsables indirectos de lo que luego ocurrió" Pensemos que no se trata sólo de la llegada de Hitler al poder, sino también de su mantenimiento y consolidación, para lo cual sí es necesario un fuerte apoyo social. Unas cuantas décadas después, cabría preguntarse si cada vez que ejercemos nuestro derecho al voto (tanto si lo hacemos como si no) puede responsabilizarnos de lo que ocurra después. Lo cierto es que la propia etimología de la democracia (gobierno del pueblo) parece implicarnos a todos, aunque la práctica política diaria nos sitúa quizás demasiado lejos de la toma de decisiones.

Por un lado, uno parece sentirse muy lejos de ciertas decisiones políticas: ¿Están de acuerdo con el matrimonio homosexual o con la política antiterrorista todos los que votaron al partido socialista" ¿Apoyan todos ellos la polémica educación para la ciudadanía" ¿Aprobarían que el ministro de justicia dilapide dinero público y sea lo suficientemente fanfarrón como para provocar la duda del mérito que lo llevó a su cargo" En la misma línea parece exagerado e inaceptable culpar a los votantes del partido popular de hace ocho años de la participación española en la guerra de Irak, de la desastrosa gestión del Prestige, o de la política soberbia que se gastaron ciertos miembros del gobierno durante la legislatura, abusando de la mayoría absoluta. Y así podríamos ir repasando gobiernos, partidos y legislaturas. ¿Hasta dónde llega la responsabilidad del votante en todos estos asuntos" Si la respuesta inmediata consiste en echar sobre los políticos toda la responsabilidad, quizás debamos replantearnos el concepto mismo de democracia.

En el polo opuesto, parece claro que quien vota a ciertos líderes o partidos sabe muy bien lo que hace. Algo que sucede particularmente con los grupos del arco político más escorados: no se puede votar a la extrema derecha y asustarse de las políticas de inmigración o votar a partidos que no condenan la violencia y declararse pacífico. Mucho más difusa es, sin embargo, la responsabilidad del votante de los partidos que se presentan "de centro". ¿Qué cuentas podemos pedirles a los votantes de Sarkozy, Merkel, Zapatero, Brown o Bush" Casi todos ellos dicen representar opciones democráticas de centro, y estoy seguro de que con sus decisiones han decepcionado a muchos de los que les votaron. La relación entre voto y responsabilidad es delicada: o los ciudadanos no son responsables de las decisiones de los gobernantes que ellos mismos eligen (con lo cual deberíamos dudar de que vivamos en democracia, ya que no tendríamos ninguna participación en el poder) o sí que lo son, en cuyo caso más de uno protestaría y diría que cuando emitió su voto no esperaba que el líder de turno fuera a emprender la acción que ejecutó sin ningún tipo de miramiento. Democracia y responsabilidad, ¿guardan alguna relación"

Saludos y felicidades por el blog. Aunque se pueda conceder que la relación entre la responsabilidad y el voto es "difusa" o "delicada", como declara el post, sí que cabe disipar algo la confusión si nos fijamos en casos donde es fácil ver que nadie se puede llamar a engaño y donde su responsabilidad como ciudadano está en juego. Un caso de este estilo es de un gobierno que cumple con su programa electoral (como los casos de las leyes de igualdad, del matrimonio homosexual, etc.; y también entra aquí el caso de Hitler, de manera especialmente relevante). En estos casos, es responsabilidad del votante saber qué propone el partido que ha elegido en las urnas. Y, en mi opinión, resulta una clara irresponsabilidad (sin entrar en la gravedad de ésta) llamarse a engaño o a error sobre acciones de gobierno que estaban ya contempladas en el programa. Por supuesto que, a mi juicio, se es responsable de la acción de gobierno que figuraba como propuesta en el programa del partido que hemos votado; lo hayamos leído o no. Votar con conocimiento de lo que el partido propone es algo que está en la mano del ciudadano. Otros casos, por su naturaleza circunstancial (como el tema del diálogo con grupos terroristas, o el de catástrofes humanas, o ecológicas) tendrían que verse, sin duda, bajo otra luz; aunque, me parece que la responsabilidad de los gobernantes (y también la del resto del arco parlamentario) es mucho más determinante aquí. Me ha parecido importante señalar esta diferencia respecto al juego entre la responsabilidad del votante y las distintas acciones de gobierno. Saludos.

Leerse los programas debería ser responsabilidad de los votantes pero no sirve de mucho. Tengo entendido que el PSOE quitó el programa de su web al día siguiente de ganar las elecciones y muchas de las cosas que han hecho no estaban en su programa. Yo también soy profesor y en su día Zapatero prometió un portátil para cada profesor. Evidentemente, esperaba no salir elegido, y aquello no era más que un brindis al sol. Leerse los programas es nuestra responsabilidad, pero ¿acaso cree alguien que ese mundo ideal y esos objetivos que plantean los partidos (todos) en sus programas son realizables en 4 años?

Creo que los electores tenemos cierta responsabilidad, pero ésta no deja de ser parcial por las propias características del sistema democrático. Voy a poner dos ejemplos: - En España (no sucede lo mismo en otros países) los electores tenemos que votar a los candidatos que nos imponen los partidos (con las particularidades del Senado) y en el orden en que se nos ofrece cada candidatura. Aunque estemos convencidos de la falta de idoneidad de un candidato no podemos dejar de votarle si pensamos que su partido merece nuestro apoyo. Por lo tanto, nuestra capacidad para elegir realmente a las personas que nos van a gobernar es limitada puesto que, dentro de una misma ideología, sólo podemos elegir al candidato que nos viene propuesto. - Los programas electorales son un lote. En cada programa hay una pluralidad de propuestas y soluciones, alguna de las cuales nos convencerá mientras que en otras estaremos en desacuerdo, pero no podemos separarlas. Cuando votamos a un partido apoyamos el conjunto de su política, aun a sabiendas de que una parte de ella no se ajusta a nuestras ideas. Sin embargo, no podemos votar un programa "a medias". Un saludo y felicitaciones por la web.

Por supuesto que los pueblos son responsables de lo que votan, otra cosa es que solo puedan elegir entre no votar, votar A o votar B. Pero vayamos a ejemplos concretos. Mariano Rajoy a propuesto una especie de contrato de "integración" para los inmigrantes. En una encuesta en elpais.es, un 40% de personas estaban a favor de la medida. Lo ven bien porque eso “facilitaría su integración”. Traducción: a la gente por alguna razón le atrae la idea, quizá por cómoda, del asimilacionismo cultural. La propuesta, demagógica a más no poder -recordemos que demagogia significa en su segunda acepción: “Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder”, es decir, consiste en decir lo que la gente quiere oír, ¿y quién no quiere oír que su cultura es superior a las demás culturas y que las esas otras culturas se tienen que plegar a la suya?-, la medida, digo, parece que cuaja bien. La conclusión a la que yo llego es a que hay que apelar a las responsabilidad de políticos. No es que yo defienda que los políticos deban gobernar para el pueblo pero sin el pueblo, pero lo que tengo muy claro es que si mañana se hace un referéndum “Pena de muerte sí / Pena de muerte no” lo mismo los resultados son como para echarse a temblar. Por eso al PP en este caso particular, y a los polícos en general, les exijo más responsabilidad, que no caigan en debates ni en propuestas populistas de esta naturaleza, las cuales, ya digo, cuajan muy bien en gran parte del electorado, pero que son de una irresponsabilidad y de una insensatez que clama al cielo. Apelan al miedo del ciudadano, a las vísceras, diciendo aquello que la gente quiere oír y que les hace sentir mejor. Siguiendo con el ejemplo, es mucho más cómodo (y reduccionista) pensar que ciertos problemas ligados a la inmigración se resuelven firmando un “contrato de costumbres” en virtud del cual se “obligue” al emigrante a asimilarse a nuestra cultura (tan cómodo como irreal y estéril), que abrir un debate serio y sereno acerca de la interculturalidad, además de que esto último no sabemos a dónde nos lleva exactamente y encima no da votos.

Claro que los pueblos son responsables de lo que votan. Más o menos, se sabe lo que cada partido ofrece y luego cumple o no cumple. El señor Zapatero sigue insistiendo en la guerra de Irak, pero después de eso han habido cuatro años que han sido gestionados por el, y que ha hecho?..... Afganistan y Líbano. Yo pregunto, cual es la diferencia?.