Ignorancias y urgencias
El ser humano y la metafísica. Este tema nos traíamos entre manos hace unos días, al hilo de una de las conclusiones de la Crítica de la razón pura. “Ni contigo, ni sin ti”: esto es lo que nos ocurre a los humanos con las preguntas metafísicas y/o filosóficas. Cuando nos acercamos a ellas empujados por la curiosidad o el afán de saber, lo hacemos convencidos de que llegaremos a buen puerto, dispuestos a disfrutar del pensamiento y la conversación, de la búsqueda de ideas que den una solución satisfactoria a los problemas. Pero no tardamos en desengañarnos: a pocas vueltas que le demos, chocamos con la dificultad inherente a las cuestiones planteadas, o con la limitación de nuestro conocimiento. No damos de sí. No nos llega para la metafísica. Desconsolados, juramos no volver a “filosofar”, pero andando el tiempo no resistimos la tentación y volvemos así a esas preguntas que para Kant representan una tendencia inevitable de la humanidad.


