Emilio Lledó (II)
“No hay una filosofía inocente. En primer lugar porque la filosofía se hace con un lenguaje contaminado ya, y que su usuario ha de aceptar. No hay un lugar, fuera del lenguaje en el que un supuesto intérprete, libremente, pudiese hacer uso de él. Además cada filosofía, cada elección, cada creación de perspectivas obedece a un complejo sistema de motivaciones y decisiones que personalizan y cualifican cualquier pretendía neutralidad.”
(Emilio Lledó, El silencio de la escritura)


