Hablar para lograr un mundo mejor
Que el lenguaje no sólo sirve para describir es algo que hemos aprendido sólo recientemente. O al menos así ha sido en filosofía del lenguaje, campo en el que la reflexión sobre el significado marcó las primeras décadas. Austin nos enseño que se puede hacer cosas con palabras: nuestra manera de hablar es una proyección de nuestra manera de vivir, cambiamos nuestro mundo o lo construirmos con nuestras palabras. De manera que no se trata de palabras mágicas: “hacemos” nuestra propia realidad a través del lenguaje. Habermas ha dado un paso más allá: si hay acciones implícitas en el uso del lenguaje: ¿por qué no pensar que estas acciones pueden incluso tener un significado moral? Si aceptamos esta idea, en el propio lenguaje habría ya requisitos morales, condiciones sin las cuales no podría existir una moral.


