El caso de Oradour

Oradour sur Glane es un pequeño monumento a la memoria. Bien claro lo deja la primera placa que recibe al visitante: “Recuerda”. Y algo que tenemos que olvidar, y mucho menos si queremos que no se repita, es el genocidio judío y el nazismo. Por eso el pueblo de Oradour cuenta con una particularidad: se conserva tal cual quedó después de que los nazis asesinaran a todo el pueblo el 10 de junio de 1944. La visita sigue siendo sobrecogedora hoy: las necesarias labores de conservación y restauración no esconden lo que allí ocurrió: nos encontramos con un pueblo totalmente desierto en el que todo resto lo es del dolor y el sufrimiento. Los edificios destrozados y la maquinaria calcinada son el testimonio vivo del horror de aquel día. Por eso se quiere rescatar del olvido. Por eso merece conservarse: para que no se repita.


