Mímesis: sims, WOW y otros juegos de rol
Decía Platón que el arte es fundamentalmente imitación: de alguna manera ha de emular cierto aspecto de la naturaleza, la vida, el ser humano… El cuadro evoca lo representado de la misma forma que cualquier espectador en un teatro será capaz de identificar en la obra más de una circunstancia de la vida cotidiana. Esta experiencia puede ser tan intensa que logre producir la “catarsis” que según Aristóteles se experimentaba en la tragedia griega. Características que, en cierta manera, aparecen en otro concepto al que los filósofos no han prestado demasiada atención: el juego. Cada vez que nos decidimos a “jugar” asumimos un orden distinto, con nuevas reglas que nos obligan a modificar nuestro comportamiento a la vez que recogen rasgos de la vida real. Quizás la diferencia está en la plasticidad y la estética: el juego, qué duda cabe, no es tan estético como la pintura, la escultura o la música. Hay catarsis, desde luego, en la experiencia lúdica: el juego puede transformarnos y “purificarnos” de la misma forma que lo hace el arte. La sofisticación del juego en nuestros dias podría llevarnos a plantear hasta qué punto esa diferencia “plástica” o “estética” se va atenuando. O dicho de otra manera: ¿Sustituyen juegos como SIMS o WOW a la experiencia de presenciar una obra de arte?


