Leviatán
El Leviatán es uno de esos libros que pese a su valor filosófico no ha logrado la repercusión que debiera. No es, ni mucho menos que sea un libro maldito: suele citarse como una de las referencias del pensamiento clásico en filosofía política. Pero no ha logrado salir de ahí, cosa que sí ha sucedido con otros grandes títulos de la historia de la filosofía. Los motivos hábría que buscarlos, quizás, en su contenido: no son ideas precisamente “amables” las que desarrolla Hobbes en su obra más importante. Su visión del ser humano está alejada de las ideas dominantes de su tiempo: la racionalidad no es lo que nos define, sino la igualdad (tema del que hablábamos hace unos días). Porque somos todos iguales, en según qué fragmentos parece casi que “mediocres”, y no destacamos en nada con el suficiente grado, tenemos igual derecho al uso de todo lo que encontramos a nuestro paso, incluidos los demás. Por eso vivimos en la penosa situación que Hobbes describió de una forma célebre: guerra de todos contra todos.


