El amor humano es un asunto universal: la filosofía, la literatura, el arte, la ciencia… Todas las disciplinas terminan hablando, de una forma u otra, del amor y la propia vida humana encuentra en él uno de sus motores fundamentales. Amores de todas clases, polimorfos y multicolores, que nos sirven para entender vidas y obras. Eso es precisamente lo que se nos ofrece en la película que comentamos hoy: como tantas otras películas, aborda uno de los temas universales del cine. Amores perros habla de amores y de perros: de quien quiere a su perro por dinero y porque ese amor es la puerta para un amor más grande y más puro, aunque traicionero. Un amor traicionero y traicionado, pues quien traiciona a su hermano por amor no consigue ser correspondido. Cosas de la vida. Historias y sentimientos que se han venido repitiendo a lo largo de los tiempos. Como la del amor roto, accidentado. Los cuentos de hadas y la vida de color rosa, que a veces terminan en el fundido en negro de un siniestro total y una operación en la que la belleza termina atornillada. El amor de la imagen y la superficialidad, el amor del cheque, el lujo, las fiestas y la sofisticación. Un amor tan deslumbrante como repugnante para el común de los mortales. El amor del papel couché, la exclusiva falsa y la fama vacía. Un amor tan hueco que necesita llenarse con un perro. En este caso improductivo económicamente, pero capaz de saciar los afectos de su dueña. Seguir leyendo…