Casablanca
Situar en medio de la discusión filosófica la que es considerada una de las mejores películas de la historia del cine puede ser considerado una osadía. Se ha escrito mucho sobre el rodaje, los actores, la forma “improvisada” de sacar la película adelante… no son pocos los que han señalado que la película y su éxito consiguiente fueron fruto de la casualidad. Azar o no, el caso es que nos encontramos ante una de esas películas ante las que crítica y público unen sus voces y coinciden en señalarla como excelente. No dudo que haya motivos técnicos para ello, pero quizás haya también otros que pueden explicar el suceso: los temas que aparecen en la película. Hay universales humanos que por mucho que cambien los tiempos estarán siempre presentes: de ellos se nutre la literatura, la filosofía y el arte en general. Uno de ellos, sin duda, es el amor. Estamos, probablemente, ante el motivo que más veces ha movido al ser humano a actuar y ante uno de los temas esenciales del arte. ¿Qué quedaría de la pintura, la literatura y el cine si le arrebatamos el amor como uno de sus temas? Seguir leyendo…


