Animal doméstico: ¿contradicción “in terminis”?
La separación entre lo natural y lo artificial se ha ido haciendo cada vez más difusa. Puede que siempre lo fuera. Según Wikipedia, la domesticación animal comenzó hace unos diez mil años. Lo cual quiere decir que ya han pasado varios milenios desde que algunos animales dejaron de serlo. Y es que el amor por la naturaleza es un sentimiento que puede llevarnos a contradicciones. Desde los que aman tanto las flores que las cortan para ponerlas en su jarrón, hasta los que se relajan observando cómo el pez choca una y otra vez con el cristal de su pecera, pasando por los que entienden que la jaula es el lugar idea para la vida de un pájaro. Amantes de los animales y de la naturaleza que, llevados por ese frenesí “natural” desnaturlizan o desanimalizan. Tratan de convertir en otra cosa (¿quizás en “humano”?) lo que en un comienzo era algo completamente distinto: el instinto, el ladrido, la flor que fecunda o el pez que devora y es devorado no tienen mucha cabida en nuestras casas. Seguir leyendo…


