Si la abuela tuviera ruedas…
Todos sabemos como acaba el dicho: “Si la abuela tuviera ruedas, no sería la abuela, sería una bicicleta”. Un dicho popular que viene a ponernos los pies sobre la tierra: “una abuela con ruedas, ¿tu sabes lo que pides?” podría ser la respuesta de cualquiera que tratara de entender la frasecita. No es posible que las abuelas tengan ruedas, de la misma forma que no podemos volar. A veces empezamos a soñar: si se pudiera… y terminamos lejos, muy lejos de este mundo real en el que habitualmente nos movemos. Sin embargo, hay una actividad humana, la tecnología, que nos permite ir rompiendo el universo cerrado de las posibilidades. Si tuviéramos alas, podríamos volar alto, tan alto como Ícaro. Pero como nos las tenemos, hemos de conformarnos con nuestras pobres herramientas que no son otras que los brazos y las piernas. A no ser que alguien encuentre un modo alternativo de volar. Quizás se consiga con un aparato enorme propulsado por motores. Eso es la ciencia aplicada: ampliación de posibilidades. Seguir leyendo…


