De lo caro y lo barato (en educación)
Desde que la TDT ha venido a salvar nuestras aburridas y anodinas vidas hay un entretenimiento más para ese tiempo muerto que son los anuncios: zapear. Se me dirá que ya se hacía antes. ciertamente, pero no con la profusión y profundidad que nos brinda el disponer de más veinte canales entre los que elegir. ¿Qué encontraremos en el próximo canal? Como diría un buen amigo: “nunca se sabe”. Teniendo en cuenta la calidad de nuestra oferta televisiva, el zapeo se puede convertir casi en un deporte de riesgo: se puede uno encontrar con auténtica demagogia. Al pasar por cierto canal de cuyo nombre no quiero acordarme, me topé con un anuncio en el que se comparaba el precio que el estado paga por cada alumno en la escuela pública y en la escuela concertada. Como era un anuncio televisivo no se especificaba cómo se había realizado el cálculo, pero sí se señalaba la diferencia escandalosa entre uno y otro sistema. El lema de conclusión rezaba más o menos: la enseñanza pública es más cara y de peor calidad. Por el cheque escolar, ya.


