Viaje, evasión y rutina
No son pocos los que se sientan delante de la tele con la simple intención de curiosear otros lugares y otras gentes. Ahora que la crisis nos ha hecho tomar conciencia de qué o quiénes somos, la televisión se ha convertido en una forma barata de viajar. Con un añadido extra: no sólo consigues una panorámica del paisaje, los mumentos o los museos. De una forma superficial te acercas también a la vida de los que están dispuestos a acompañarte por el paseo televisivo. Sin embargo, la proliferación de programas dedicados a los viajes no debería servir sólo para el folclore, la curiosidad o el detalle histórico y cultural. Todo esto está bien, pero los viajes “televisados” tienen aún algo más que ofrecer: deberían movernos a la reflexión. Algo de filosófico hay en todo viaje, en el conocimiento de otras formas de vivir y hoy quisiera destacar al menos tres: el descentramiento, la evasión y el ocultamiento. Tres sustantivos que de una forma u otra aparecen en muchos de estos programas. Vamos a ver ahora qué es lo que se quiere decir con cada uno de ellos.


