Cuando la economía hundió la política
En las últimas semanas se vienen sucediendo diversos análisis de las medidas de recorte que están tomando los países de la Unión Europea. No son pocas las voces que han proclamado el fin de la política y su derrota más absoluta respecto a la economía. Cuando se actúa, dicen, bajo el imperativo de los mercados o las necesidades financieras, se están doblegando los intereses públicos de todos a los privados de algunos pocos. En este planteamiento se esconde una valoración polarizada: la economía, se nos viene a decir, es responsable de todos los males occidentales y la política, por su parte, es el ángel bueno de la película, que trata de compensar con su sabia intervención los desmanes de la economía. Da la sensación de que volviéramos a la tierra media, y que las huestes del mal pelearan a brazo partido con unos pocos elegidos que portan la esperanza de todos. Ponerle un poco de épica al periódico de cada mañana no está nada mal, si lo que pretende uno es pasar un rato divertido y ameno. Pero cuando se va de “periodista”, “articulista” o “tertuliano”, debería mantenerse cierto rigor.



Sin duda la noticia del día es
El pasado fin de semana