¿El triunfo de la democracia?
Hoy es imposible hablar de otra cosa: E.E.U.U. ha logrado eliminar a su enemigo público número 1, responsable del mayor atentado de su historia. Los analistas y tertulianos nos van a dar en próximos días las claves explicativas y a buen seguro se atreverán a vaticinar cuál va a ser el nuevo juego de fuerzas en la política internacional. Después de los hechos es el tiempo de las interpretaciones. Y no hace falta tener una memoria de elefante para recordar todas las voces que se levantaron hace unos diez años anunciando que el atentado de las torres gemelas significaba un ataque a la civilización occidental, por lo que debía entenderse como una agresión que, en cierta manera, nos afectaba a todos los que de una manera más o menos difusa podemos ser etiquetados como “occidentales”. Resucitó la tesis del choque de civilizaciones que los alumnos de la pasada olimpiada comentaron en el ejercicio de la final.


