Votar la corrupción
Los resultados de las elecciones andaluzas de ayer recuerdan mucho lo que ocurrió en la Comunidad Valenciana en las últimas autonómicas. El paralelismo es sencillo: dos partidos sospechosos de corrupción en la última legislatura han vuelto a resultar elegidos. Y vuelve también el sectarismo de los medios: los periódicos conservadores que en su día callarón con la victoria popular levantan hoy todas las críticas contra el resultado andaluz. Y los medios “progres” que acribillaron a Camps, Barberá y sus huestes hace unos meses, hablan hoy de la renovación socialista, dejando de lado los escándalos de los E.R.E.’s, que parecen ser una cuestión menor cuando de un partido de izquierda de trata. Tenemos los gobernantes que nos merecemos, y no cabe escurrir el bulto tratando de agarrarse a un clavo ardiendo, aludiendo a sentencias o trucos legales. En nuestra democracia la corrupción no siempre es castigada y puede que esto sea incluso un síntoma de la sociedad en que vivimos.


