¿Es la justicia un asunto procesal?
La justicia es, sin lugar a dudas, uno de los pilares fundamentales de la democracia. Tendemos a pensar que consiste principalmente en cumplir con las leyes, por lo que de manera implícita estamos dando por sentado que las leyes también son justas. La justificación de la justicia (valga la redundancia) se transforma en la democracia en un largo proceso: la sociedad aprueba una constitución, una ley fundamental que establece un nuevo procedimiento, encargado de fijar cómo se aprobarán las leyes y cómo se velará por su cumplimiento. Así surge el parlamento, legitimado para legislar a partir de una votación. Y, por otro lado, un poder judicial que nunca puede extralimitarse en sus funciones: no puede dictar sentencia en función de gustos o preferencias personales, sino tan sólo teniendo en cuenta la ley. Única y exclusivamente la ley. Lo malo del asunto es que todo este intrincado mecanismo legal no es justo. O expresado de otra manera: hay casos en los que choca frontalmente con lo que una gran mayoría, de una forma más o menos intuitiva, entiende como justo.


