Impuestos y democracia
Hace uno meses fue uno de los temas que animó el verano, pero como se puede comprobar no deja de estar de actualidad. Me estoy refiriendo a la distribución del gasto público en democracia. Parece ser que algunos ciudadanos consideran que en tanto que ellos pagan sus impuestos tienen derecho a decidir qué se hace con ellos. Y en el caso de que tal posibilidad no se vea realizada, se creen igualmente legitimados para organizar manifestaciones públicas que pueden incluir desprecio hacia lo subvencionado o incluso conatos de comportamientos agresivos y violentos. Y en caso de que tal violencia sea criticada, se piensa que no vivimos en una sociedad democrática. De manera que al final se desata una cadena de críticas que conviene revisar, no vaya a ser que cuestionando según qué tipo de actuaciones, en el fondo se esté atacando a toda la sociedad, que es precisamente la unión de individuos que renuncian a ciertos derechos para crear una unidad política con capacidad de decisión y organización.


