Descartes y los engaños de la vida
Una de las ideas que más extrañeza y perplejidad suele despertar entre los alumnos de 2º de bachillerato es la hipótesis del genio maligno de Descartes. Tan acostumbrados como estamos a pensar que vivimos en la verdad, nos produce cierto rechazo plantearnos, aunque sólo sea a modo de experimento mental, la posibilidad de que toda nuestra vida sea en el fondo una farsa. No nos maravillamos de esta “confianza innata”, que nos invita a dar por sentado lo que nos dicen que ocurre. Lo que nos choca es precisamente aquello que de alguna manera nos invita a salir de nuestra comodidad intelectual, a romper con un estilo de vida y unas ideas que llevan años asentadas y que están respaldadas por todo un sistema cultural, político y social. Todo un síntoma sin duda. Porque al final se trata esencialmente de eso: produce una innegable pereza intelectual y un cierto vértigo el pensar en contra de la vida, de uno mismo, de las creencias más asentadas que se puedan tener.


