¡Es la moral, imbécil!
En estos días proliferan por la red los vídeos sobre la crisis económica. El lector paciente podrá ver un par de ellos al final de esta anotación. Estos videos al igual que otras tantas noticias de los grandes medios pretenden explicarnos qué es lo que está pasando. A estas alturas de la película no sirve de mucho buscar responsabilidades. O al menos eso parece, aunque muchos llevan viendo desde hace meses la habitual estrategia del engaño que pone en práctica la clase política, jugando con las palabras. Y es que después de meses tapados por la mentira se hace difícil entender ahora cómo es posible que las cosas estén tan mal, si hace una nadería de tiempo nuestro país no estaba ni de lejos cerca de la crisis. El mortal juego de palabras crisis-recesión se vio aparcado por el espectacular fenómeno de masas que representan cualquier país democrático las elecciones. Pero como digo, quisiera hoy recuperar una explicación de todo lo que está pasando, basada en algo que está en el origen mismo de la economía moderna: su relación con la moral.




A estas alturas, todos hemos escuchado por ahí la
No hace falta poner ningún enlace. Es absurdo utilizar hipervínculos o intentar aclarar un poco más el tema: la inmigración se ha convertido ya en algo tan cotidiano como el comer. La ración diaria de muertos en los más diversos conflictos que nos suele acompañar a la hora de comer encuentra ahora una guarnición perfecta en el número de inmigrantes que con los medios de transporte más variados (coches del este en la frontera con Francia, aviones llenos de turistas en los aeropuertos y pateras/cayucos/barcas en las costas) tratan de entrar en nuestro país. Y ahí tenemos a los periodistas, notarios oficiales del reino, y a los políticos, con cara circunspecta y de sorpresa, aprovechando la situación para tirarse los trastos a la cabeza. Unos pensando que Europa es la solución, que debe ayudarnos a levantar más muros, y otros ideando “sirgas tridimensionales”, más propias de la literatura fantástica que del siglo XXI recién inaugurado.