Industria educativa
Desde que la educación está universalizada en diversas sociedades, surge a su alrededor una diversidad tremenda de gentes que “viven” de ello: desde los profesores hasta las academias (o “profesores particulares”), pasando por todas aquellas empresas que proporcionan los instrumentos elementales para que la enseñanza pueda tener lugar: desde los percheros, hasta las sillas y las mesas, pasando, por supuesto, por empresas de material escolar. Bolígrafos, cuadernos, pinturas… y, por supuesto, libros de texto. Gentes que cobran, “cobramos”, de una actividad tan digna y necesaria, como polémica y llena de aristas. Y en los últimos años, como una herramienta más a utilizar en educación, se une un elemento más: las nuevas tecnologías y todos los “aparatos” que necesitamos para integrarlas en la educación Seguir leyendo…


