De antigüedades, méritos y justicias
Supongamos que hay una empresa con oficinas repartidas en un vasto territorio, y que esta empresa suele presumir a menudo de fomentar la formación de sus trabajadores, distribuyendo los puestos de trabajo según los méritos alegados en cada caso. Supongamos que hay varios tipos de trabajadores: indefinidos asignados a una localidad concreta, temporales y un tercer grupo un tanto peculiar formado por empleados con contrato indefinido que no tienen asignada una localidad, pero supuestamente sí una provincia. Particularidades de las empresas: a fin de cuentas cada una se organiza como quiere. Lo llamativo del caso es que esta empresa, que presume de contar los méritos de sus empleados, de esforzarse por conciliar la vida personal y la profesional, se pasa más veinte años ofreciendo mejores puestos de trabajo a algunos trabajadores temporales que a muchos de los indefinidos. Misterios del mundo empresarial.


