El primer hombre
Hay quien dice que la ficción es un ejercicio de búsqueda personal. Escribir es escribirse: toda novela está poblada de los fantasmas, amigos, preocupaciones, enemigos y vivencias del autor. El primer hombre responde exactamente a esta idea. Con una característica especial: es una novela inacabada, encontrada con vida en el accidente que se llevó la de su autor, Albert Camus. Estamos ante una novela que no es tal, a medio terminar, y que pretendía ser autobiográfica. El conjunto de notas que apareció en el maletín de Camus era, entre otras cosas, una forma de saldar las cuentas pendientes, consigo mismo y con la vida. Encontrarse a través de los personajes y la ficción era una manera de volcarse en una realidad incapaz de anular el absurdo que la acompaña. Un sentido literario que bien podría suplir su ausencia en la existencia real.


