Manzanas traigo
Vivimos en los tiempos de la confusión. O probablemente la confusión lleve acompañándonos desde hace ya siglos, y el ser humano se caracterice precisamente por lo opuesto al pensamiento: aquello de la claridad de ideas y la distinción no es nuestro fuerte. Está ya en la cultura popular: “¿De dónde vienes? Manzanas traigo”. O cantado incluso a ritmo de jota: “Como sé que te gusta el arroz con leche, por debajo la puerta te echo un ladrillo”. La misma linea de pensamiento es la que reina en muchos medios hoy: “Como un terremoto provoca una ola que se ha cargado una central nuclear, vamos a atacar la política energética”. Causas y efectos entremezclados. Algo que generalmente se aprende a separar incluso en 4º de ESO, cuando se plantea un cuento con distintos personajes que interactúan produciendo una fatal consecuencia. ¿Cuál de todos los personajes es el responsable? Nosotros lo tenemos muy claro: la responsable de todo es la energía nuclear. Todo es cuestión de darle la vuelta a la historia: al final será una central nuclear la que ha provocado un terremoto que ha terminado volviéndose en su contra.


