León: ¿Laboratorio educativo?
Algo huele a podrido en alguna provincia, cuando la dirección provincial de educación de la misma devuelve los horarios y los agrupamientos al 60% de los centros educativos. Pues esto es, ni más ni menos, lo que ha ocurrido en este comienzo de curso en León, donde los profesores, padres y alumnos han unido sus fuerzas para reclamar lo que consideran una educación de calidad. Aplicando la ley de una forma literal, estricta y rígida, la dirección provincial ha querido desautorizar a los equipos directivos de los centros y quebrar un principio tan elemental como el de la autonomía de los mismos. El argumento de la dirección provincial es tan sencillo como irracional: si la ley establece como ratio máxima 30 alumnos por clase (y 35 en bachillerato), los equipos directivos deben intentar llenar los grupos, para sacar la máxima rentabilidad-eficacia en la tarea docente. ¿Qué hace si sobran profesores? Bien sencillo: podrán impartir clases de refuerzo por las tardes.


