¿Qué debemos enseñar?
Cuando ya se han publicado un borrador sobre el futuro de la secundaria en la LOE, resulta casi trágico comprobar la poca trascendencia en los medios y el poco diálogo que está habiendo alrededor de la EpC (Ver poáginas de las 85 a la 96 del anterior borrador), esa nueva materia antifilosófica, de contenidos aún difusos cuando estamos a menos de un año para su implantación. Y más incomprensible todavía es el hecho de que las pocas reacciones críticas provengan de la Iglesia católica (que ve peligrar con la EpC la continuidad de “su” asignatura), cuando deberían ser los sectores más progresistas del país (aunque dudo que en España quede gente de este tipo…) los que promovieran un intenso debate social al respecto. Si alguien fuera de izquierdas en este país, debería estar en contra de una asignatura cuyos contenidos estarán permanentemente amenazados de convertirse en doctrina. Pero esta formación del espíritu nacional del siglo XXI nace avalada por Europa, los derechos humanos y la “Citizenship education”, con lo que la modernidad parece obligarnos a deshacernos de esa inútil, vieja y chocha filosofía, para abrazar alegres y contentos la maravillosa y recién nacida ciudadanía, concepto que, por cierto, juega un papel central en la Política de Aristóteles. Pero hoy quería hablar de otras cosas, al hilo de un debate que surgió el otro dia en clase (yo, profesor de filosofía, que ahora no educo ciudadanos…): ¿Debemos admitir que en el currículum de Educación para la Ciudadanía se incluya el tema de la familia y sus diversas formas? Seguir leyendo…


