El presente, la filosofía y la didáctica
La enseñanza de la filosofía se mueve a menudo en una tensión de la que no siempre somos conscientes y que hoy quería poner en discusión. Dificultad que, por cierto, pudiera extenderse al resto de disciplinas y que necesariamente ha de resolverse con algún tipo de término medio que es preciso determinar en cada caso. Por un lado, el mundo de la educación tiende a un cierto academicismo, que se refleja no sólo en lo que es considerado “cultura” sino también en lo que es rechazado, que a menudo suele recoger aquello que la sociedad admite como “cultura de masas”. Criticamos el fútbol, la telenovela y las revistas del corazón, por poner un caso, y nos refugiamos en nuestros autores favoritos, en la pureza y necesidad de nuestra disciplina. Desde el lugar (siempre exclusivo) del profesor se extiende una crítica que tiene cierto aroma aristocrático: despreciando lo que logra millones de audiencia o de ventas, creemos estar por encima de ello. ¿Best sellers? No gracias, yo leo a autores checos, rumanos o noruegos tan absolutamente deliciosos como desconocidos. Seguir leyendo…


